El papel del estrecho de Magallanes en la conexión de los espacios en los siglos XVI y XVII

Con el cierre del estrecho de Ormuz, vemos cuánto puede destacar un fino lugar de paso marítimo entre dos masas terrestres. Los canales de Panamá y de Suez también destacan a nivel del comercio internacional. Del mismo modo, los estrechos del Bósforo y de los Dardanelos han tenido mucha importancia a lo largo de la historia, especialmente a nivel geopolítico. Cuando los turcos tomaron Constantinopla en 1453, la pérdida de esa pareja de accesos de un mar a otro constituyó un fracaso máximo para la Cristiandad. Unas décadas más tarde, los cristianos ibéricos lo compensaron con la conquista de otro estrecho, el de Gibraltar, al tomar Granada en 1492 y al proseguir con la colonización del norte del actual Marruecos.

En cuanto al estrecho de Magallanes ¿cuál ha sido su papel a nivel comercial y geopolítico desde la primera incursión de los europeos en el extremo sur de América? En un artículo dedicado al proceso de construcción del continente americano, la historiadora francesa Louise Bénat-Tachot escribe:

“[…] el estrecho es un buen observatorio para la comprensión de las interconexiones entre diferentes escalas (local, regional y global) pues desempeñó un papel importante en la articulación de los espacios interiores del continente. No solo importó por cuestiones defensivas, sino también a nivel regional por el impulso que los colonos dieron a la ocupación y proyección hacia el interior del continente, reconfigurando la cuestión de la interoceanidad de América. El proceso de apertura y captación de la geografía americana fue progresivo y se hizo a base de especulaciones, rumores, miedos, experiencias en general traumáticas. El estrecho como punto de fuga fue una pieza clave a pesar de ser un espacio indefendible y deshabitado por los europeos”.

Louise Bénat-Tachot “El estrecho de Magallanes y el proceso de construcción del continente americano (siglos XVI-XVII)”, in Juan José Iglesias Rodríguez, José Jaime García Bernal, Isabel María Melero Muñoz (dir.), Ciudades atlánticas del sur de España. la construcción de un mundo nuevo (siglos XVI-XVIII), Sevilla, Universidad de Sevilla, 2021, pág. 207

Esta cita hace hincapié en el papel del estrecho para las conexiones a nivel local, regional (es decir, subcontinental) y global, en los siglos XVI y XVII. Mediante los acontecimientos geopolíticos de aquella época y los mitos que creía la gente, el dominio de aquel lugar de paso en el remoto austro adquirió importancia estratégica para los españoles y las potencias rivales.

Por lo tanto, nos podemos preguntar lo siguiente: ¿En qué medida fue el estrecho de Magallanes un lugar clave para asentar y defender la potencia de los imperios coloniales de la era moderna y para conectar el subcontinente sudamericano, así como el mundo entero?

Primero, veremos cómo el archipiélago del extremo sur de América permitió, o no, la conectividad de los océanos y el monopolio de España como potencia occidental en el Pacífico entre la expedición del navegante luso (1520) y la incursión de Francis Drake (1579). Luego, estudiaremos cómo y por qué la zona magallánica fue codiciada por distintos imperios coloniales a partir de la circunnavegación del corsario inglés y hasta finales del siglo XVII (e incluso inicios del XVIII). Por fin, después de relatar cronológicamente las conexiones entre las escalas local y global desde una perspectiva marítima, explicaremos por qué, en la misma época, el estrecho de Magallanes puede ser considerado como un punto de fuga desde una perspectiva terrestre y regional, sobre todo para los virreinatos subordinados a las coronas de Castilla y Aragón.


  1. La conectividad de los océanos y el Pacífico como “lago español” (1520-1579)

En la Edad Media, los pueblos europeos comerciaban con Asia mediante la Ruta de la Seda. Por los numerosos intermediarios, los productos asiáticos eran muy caros. Cuando los turcos tomaron Constantinopla en 1453, los precios se dispararon. Por lo tanto, los portugueses decidieron bordear las costas africanas para encontrar un paso hacia las Indias. Pronto los españoles quisieron hacer lo mismo, enviando a Cristóbal Colón para llegar a Asia por el oeste, pues apostaban que la Tierra es redonda. Como todos sabemos, encontró América en 1492, pero no alcanzó Extremo Oriente. Poco después, los portugueses consiguieron abrirse un paso al Sureste Asiático, después de que Vasco de Gama consiguiese ir más allá del Cabo de Buena Esperanza y navegar por el océano Índico.

Para rivalizar con la Corona de Portugal en el comercio de las especias, el emperador Carlos V quiso abrir un paso hacia lo que se conocía como el “mar del Sur” para alcanzar las Molucas. En efecto, en aquel entonces, los clavos de olor solo se producían en aquel archipiélago de la actual Indonesia. Fernando de Magallanes era un marinero luso que ya conocía el estrecho de Malaca. Quería encontrar una forma de alcanzar el sudeste de Asia saliendo de Europa por el oeste. Firmado en 1494, el Tratado de Tordesillas había trazado una línea vertical en el océano Atlántico. Al este de esta, las tierras descubiertas y por descubrir iban a pertenecerle a Portugal; al oeste del límite, todo iba a ser propiedad de las Coronas de Castilla y Aragón. Entonces, si se llegaba a las Molucas por el oeste de la línea trazada, la zona de producción de las especias iba a pertenecerle legítimamente a España. En efecto, como no se conocían con exactitud ni la circunferencia de la Tierra ni la anchura del « mar del Sur », los castellanos creían que el valioso archipiélago estaba al este del « antimeridiano », es decir, en el hemisferio hispánico.

Los cinco buques de la expedición salieron de Sevilla el 10 de agosto de 1519. Después de cruzar el océano Atlántico, bajaron hacia el mediodía a lo largo de la costa oriental de Sudamérica. Cuando llegaron al Río de la Plata (el estuario que se ubica en la actualidad entre Argentina y Uruguay), pensaron haber encontrado el paso hacia el mar del Sur, pero se percataron de que era agua dulce. Pararon durante los meses de invierno en la actual Patagonia, luego prosiguieron su viaje. El 21 de octubre de 1520, encontraron lo que hoy se conoce como el estrecho de Magallanes. Allí la travesía fue complicada. Un barco ya había naufragado antes y otro decidió desertar para regresar a España. Cuando salieron de aquella zona y alcanzaron el llamado “mar del Sur”, sus aguas estuvieron tan tranquilas que lo nombraron el “océano Pacífico”. Este era mucho más ancho de lo que había previsto Magallanes. Entonces la travesía se complicó, por el hambre y el escorbuto. Murieron varios hombres, incluso el indio tehuelche capturado en Patagonia. Finalmente, llegaron a Filipinas. Allí, el jefe de la expedición se enteró de que las Molucas se ubicaban en el hemisferio portugués. Por desesperación y para compensar el fracaso, quiso apoderarse de unas islas, pero los indígenas no aceptaron su autoridad y lo mataron. Al final, solo una nave de las cinco que habían salido de España, la nao Victoria, regresó a Sevilla, al mando de Juan Sebastián Elcano. Llegó al puerto andaluz el 8 de septiembre de 1522. El buque estaba cargado de clavos de olor, lo que permitió reembolsar los gastos de todo el viaje. Entre los tripulantes estaba el italiano Antonio Pigafetta, cronista de la expedición que duró tres años y resultó ser la primera circunnavegación de la historia. Esto confirmó que la Tierra es redonda y que todos los mares están comunicados, lo que iba a ser muy importante en adelante para el comercio internacional. Por lo tanto, el “estrecho de Todos los Santos”, como lo nombró Magallanes al descubrirlo, permitió conectar al mundo entero mediante la primera circunnavegación de la historia, que fue impulsada por intereses económicos y políticos y pronto iba a convertir el océano Pacífico en un “lago español”.

En 1525, otra expedición salió de La Coruña, al mando de García Jofre de Loaysa. Ese buen jefe militar tenía la misión de conquistar y colonizar las Molucas. Salieron siete barcos del puerto gallego el 24 de julio. Entre los tripulantes estaba el veterano Elcano. Siguieron el mismo itinerario que la expedición de Magallanes, incluso la travesía del temido estrecho. Finalmente, fue un fracaso. Muchos marineros desaparecieron, incluso Loaysa y Elcano. Unos pocos consiguieron alcanzar el destino, pero no sabían cómo volver a América. Por lo tanto, se quedaron allí, trabando alianzas con unos indígenas para resistir a los portugueses, que se habían aliado con otros indígenas.

Al cabo de unos años de rivalidad entre España y Portugal por el control de las especias, ambas potencias ibéricas llegaron a un acuerdo. Como explica Rafael Baldás en este artículo:

El asunto se zanjó en el Tratado de Zaragoza de 1529. A cambio de 350.000 ducados de oro, Carlos V renunció a sus supuestos derechos sobre la Especiería, pero no sobre las Filipinas. En 1533 la noticia ya había llegado a aquellas latitudes si bien aún quedaban diecisiete españoles vestidos con harapos y armados con armas melladas al mando de Hernardo de la Torre. Entre ellos se encontraba un aún desconocido Andrés de Urdaneta

Durante las décadas siguientes, los españoles no se interesaron mucho por el estrecho de Magallanes. La zona era hostil y difícil de navegar. En cambio, exploraron el océano Pacífico, sus archipiélagos, así como sus costas asiáticas y oceánicas mediante expediciones que salieron de los actuales Perú y México. Entre otras cosas, descubrieron una isla a la cual llamaron “Nueva Guinea” por la piel oscura de sus habitantes.

Al cabo de varias expediciones, los españoles sabían muy bien cómo atravesar el Pacífico para ir a Asia. En cambio, no sabían cómo regresar a América. Todas las tentativas habían fracasado. Durante décadas, buscaron el llamado “tornaviaje”, que les permitiesen hacer el viaje de ida y vuelta entre el actual México y el Sureste Asiático. En 1557, el nuevo rey Felipe II decidió llevar a cabo ese proyecto. Encomendó a Miguel López de Legazpi la colonización y la evangelización de Filipinas, un archipiélago del hemisferio luso al cual habían renunciado los portugueses. Junto a aquel señor mayor iba otro hombre experimentado, el fraile agustino Andrés de Urdaneta. De joven, este se había embarcado en la expedición de Loaysa, en la cual había sido el asistente de Elcano. El veterano le había enseñado a leer las corrientes, los vientos y el vuelo de los pájaros, entre otras cosas. Con los otros sobrevivientes de la expedición, Urdaneta había luchado contra los portugueses y adquirido muchos conocimientos sobre las Molucas. El 21 de noviembre de 1564, la expedición salió del puerto de la Natividad, cerca de Acapulco (actual México). Llegaron al centro del archipiélago filipino el 13 de febrero de 1565.

El 9 de julio del mismo año, Urdaneta fue piloto de la expedición de vuelta, encargada de encontrar el tornaviaje. Siguió la corriente caliente Kuroshio, que pasa por el sur de Japón. Por lo tanto, el barco San Pedro se dirigió al norte, hasta alcanzar una latitud de 39,5° N (lo que corresponde más o menos a la parte norteña del estado estadounidense de California, a la actual Corea del Norte o a la ciudad de Madrid). La expedición prosiguió su viaje por el curso de una corriente fría, el Oyashio, que proviene de las regiones polares. Cuando divisaron las costas norteamericanas, el escorbuto ya estaba empezando a diezmar la tripulación. Bordearon California y llegaron a La Natividad el 1 de octubre, luego a Acapulco una semana después. Oficialmente, Andrés de Urdaneta fue el que consiguió la hazaña de encontrar el tornaviaje. Lo documentó todo, y eso permitió asegurar intercambios entre América y Asia mediante el famoso Galeón de Manila. Durante tres siglos, se pudo comerciar entre las colonias españolas en América y los imperios asiáticos, especialmente China. Los españoles mandaban plata de Potosí para que el Imperio del Centro pudiera acuñar moneda, y frailes para evangelizar aquellas zonas del mundo. Todo se intercambiaba en Filipinas, cuya población se mestizó un poco con los españoles y los amerindios. Allí también se importaron plantas para cultivar de origen americano: la patata, el tomate y, tal vez, el maíz. El galeón de Manila volvía con productos lujosos como seda y porcelana, pero también una tripulación mayoritariamente filipina, que se instaló de por vida en México.

En cambio, después de servir como lugar de paso para una primera conexión de España y América con Asia mediante el océano Pacífico, el estrecho de Magallanes tuvo, durante casi seis décadas, un papel muy segundario, ocultado por Nueva España y el istmo de Panamá. Cabe recalcar que aquel lugar austral y remoto era y sigue siendo muy inhóspito. En efecto, se trata de una región subpolar, con vientos muy fuertes y temperaturas bajas. En 2008, estas no superaron los 25,5°C (en noviembre) y bajaron hasta los -9,4°C (en agosto). Esto puede parecer algo suave y templado, pero hay que imaginar un clima mucho más rudo hace cinco siglos, antes del calentamiento global. Además, el encuentro de fuerzas tectónicas que aprietan las rocas produce una geología complicada, con pliegues, colinas y, sobre todo, arrecifes ocultos bajo el agua. Por lo tanto, navegar por aquella zona era un auténtico reto, en una época en la cual las condiciones materiales no eran las que conocemos hoy. Con el frío, el hambre y el cansancio, muchos marineros murieron durante las distintas travesías. Otros tuvieron delirios y alucinaciones ante lo desconocido. Por ejemplo, cuando los hombres de Magallanes se desplazaron por la zona, vieron, en la costa sureña, unas fogatas que se encendían por la noche. En efecto, los autóctonos las alumbraban para calentarse y hacer rituales. Los marineros se sintieron observados por criaturas de otro mundo, e incluso unos llegaron a pensar que los hogares se encendían por sí solos, apareciendo y desapareciendo como fantasmas. Por lo tanto, a esa isla la llamaron “Tierra del Fuego”. En la costa norteña, los marineros encontraron a los indios tehuelches, cuyo tamaño promedio era de 1,80 metro, cuando los europeos no excedían el metro sesenta. Por lo tanto, los relatos de los sobrevivientes exageraron y afirmaron que esas llanuras eran pobladas de gigantes. El propio Antonio Pigafetta, el cronista oficial de la expedición de Magallanes escribió que los tripulantes llegaban a la cintura de aquellos indígenas inmensos. Por el tamaño de sus pies, los llamaron “patagones”. De allí proviene el nombre de Patagonia, en la parte meridional del Cono Sur. Todos aquellos mitos se difundieron por Europa mientras los marineros volvían de aquelle zona inhóspita, por lo cual pasó a ser una región temida. Así que los navegantes la evitaron. 

Al fin y al cabo, durante las décadas centrales del siglo XVI, el océano Pacífico se fue convirtiendo en un “lago español”, en el cual el imperio de los Austria podía comerciar en paz, sin ser amenazado por potencias rivales. En aquel entonces, ya casi nadie en la potente monarquía católica se interesaba por el estrecho de Magallanes. Pero ¿esa negligencia realmente era una buena idea?

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II- Un lugar estratégico y codiciado por diversas potencias marítimas (1579-1701)

En 1579, el corsario inglés Francis Drake consiguió atravesar el estrecho y atacó al puerto español de Valparaíso (en el actual Chile). Por lo tanto, en 1581, la Corona encomendó a Pedro Sarmiento de Gamboa que se fuera al estrecho de Magallanes y a la Tierra del Fuego para reconocer la zona. También tenía la misión de fundar allí establecimientos fortificados para controlar el paso. Cabe recalcar que se trataba de la única vía navegable entre los océanos Atlántico y Pacífico en aquella época. Todo cambiaría varios siglos después con la construcción del canal de Panamá.

En 1584, trescientos españoles al mando de Pedro Sarmiento de Gamboa fundaron las poblaciones de Nombre de Jesús y la Ciudad del Rey Don Felipe, tristemente conocida como el “puerto del hambre”. Estuvo ubicada a unos 60 kilómetros de la actual ciudad chilena de Punta Arenas. Abandonados a su suerte y enfrentados a una naturaleza hostil que no conocían, los habitantes murieron de hambre, frío, enfermedades y luchas internas.

Al no conseguir el control militar de la zona, los españoles no pudieron impedirles el paso ni a otras expediciones inglesas ni a sus nuevos enemigos, los holandeses. Estos lucharon ferozmente contra los Habsburgos a partir de 1566 para conseguir su independencia. Ambas potencias emergentes eran protestantes. Por lo tanto, en un contexto de guerras de religiones por toda Europa, esta nueva corriente del cristianismo rivalizaba ideológicamente con la Monarquía Católica. Cabe notar que, entre 1580 y 1640, los imperios hispano y portugués estaban dirigidos por un solo rey. Por consiguiente, Isabel I de Inglaterra y las jóvenes Provincias Unidas hicieron todo lo posible para desestabilizar a una Unión Ibérica casi hegemónica. Por ejemplo, cuando el navegante británico Thomas Cavendish atravesó el estrecho de Magallanes en 1587, toparon en el puerto del hambre (el propio nombre de Port-Famine lo debemos al capitán de esa expedición) y abandonaron a su suerte a los moribundos que allí estaban, salvo a uno, Tomé Hernández, para presionarlo y utilizarlo en contra de su patria. Este consiguió escaparse y fue el único superviviente de la desdichada colonia. Del mismo modo, las circunnavegaciones de Drake (1577-1580), de Cavendish (1586-1588) y de marineros neerlandeses como Olivier van Noort (1598-1601) no dudaron en saquear ciudades y barcos, incluso el muy lucrativo galeón de Manila. Unos historiadores consideran que la primera guerra mundial fue en realidad la que opuso a Portugal con las Provincias Unidas en la época moderna. En efecto, los holandeses consiguieron arrebatarles a los lusos parte de Brasil de forma temporal (1630-1653) y, de forma definitiva, las islas de la actual Indonesia (a partir de 1602 si contamos los años a partir de la creación de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales – VOC).

En 1615, Jakob Le Maire y Willem Cornelisz Schouten zarparon de la costa holandesa al mando de dos barcos, para ir al Sureste asiático y hacer negocios. En aquel entonces, no se sabía con exactitud lo que había al sur del estrecho de Magallanes. Muchos pensaban que la Tierra del Fuego formaba parte de un gigantesco continente mítico, que llamaban desde la Edad Antigua Terra Australis Incongnita. Ya en aquella época, unos geógrafos griegos ya sabían que la Tierra es redonda y concluyeron que, para que existiera un equilibrio, el hemisferio sur debía contar con una masa continental que equivaliera a las tierras emergidas del hemisferio norte. Por eso Australia fue nombrada así cuando los neerlandeses la “descubrieron” en el siglo XVII. Solo en el siglo XIX otros navegantes europeos se dieron cuenta de que existía un sexto continente, la Antártida.

Le Maire y Schouten no pasaron por el estrecho de Magallanes, sino que bordearon la costa meridional de la Tierra del Fuego. Aun traspasaron unas islas que estaban en una zona más austral y llamaron aquel lugar “Cabo de Hornos”, en referencia al puerto holandés del cual había salido su expedición. Después de atravesar el Pacífico, fueron detenidos y los españoles se percataron de que habían encontrado otro rumbo para pasar de un océano al otro.

Por consiguiente, en 1618 y 1619, la expedición de los hermanos Nodal circundó la Tierra del Fuego. En efecto, estaban encargados de comprobar si era una isla o no, para que España supiera si existía o no la ruta alternativa tomada por los barcos holandeses. En 1633, Diego Ramírez de Arellano dibujó un mapa muy preciso de esa isla y de todo el estrecho. Los que descubrieron esas zonas peligrosas eran españoles. En aquel lugar inhóspito murieron muchos hombres, especialmente por el hambre. Hubo motines que se castigaron con la pena de muerte, tanto en las expediciones españolas como en las holandesas e inglesas. Sin embargo, con la experiencia se aprendía y, con el tiempo, hubo viajes que no perdieron ni a un solo hombre. Eso fue el caso de la expedición de los hermanos Nodal. Destaca su interés científico, pero sobre todo geopolítico. En efecto, si la Tierra del Fuego no se comunicaba con ninguna Terra Australis Incongnita, cualquiera podía pasar por el sur de aquella zona. Además, aunque el oleaje y los vientos son más desafiantes en aquella zona desprotegida, el viaje es mucho más corto que en el angosto estrecho de Magallanes. Por lo tanto, cualquier enemigo podía pasar ya e invadir el “lago español”. Ya no servía para nada fortificar aquella zona hostil para controlar el paso.

Sin embargo, la inutilidad geopolítica del estrecho no apagó la rivalidad entre las distintas potencias marítimas europeas que lo codiciaron o pasaron por la zona. En 1617, después de la vuelta del navegante Joris van Spilbergen, la VOC planeó atacar las colonias españolas en América. Por lo tanto, se preparó una flota de once naves, con 316 cañones y 1645 hombres, dirigida por Jacobo Heremita Clerk. Pasando por el estrecho de Le Maire y el sur de la Tierra del Fuego, alcanzaron el Pacífico el 2 de febrero de 1624, antes de infligir muchos daños a los españoles en toda la fachada oriental del imperio hispánico. En 1642, Henryk Brouwer salió de Holanda para atacar las posesiones españolas en el Pacífico Sur, especialmente el puerto de Valdivia, en Chile. Los neerlandeses contaban con la desprotección de la zona, que no había sufrido ataques durante casi veinte años, y en la posibilidad de trabar alianzas con los caciques indígenas locales. Al llegar al angosto estrecho de Le Maire, se dieron cuenta de que la tierra emergida que estaba al este del brazo de agua (nombrada “Tierra de los Estados” – Staten Landt por el descubridor) era una isla, y no la antes mencionada Terra Australis Incongnita. Por lo tanto, pasaron por el otro lado. La travesía fue difícil y desapareció el barco que transportaba los víveres. Luego llegaron a la isla de Chiloé, en donde se quedaron tres meses y medio, sin lograr la confianza de los autóctonos. Cuando habían reparado los barcos y pudieron viajar al norte, se dieron cuenta de que los españoles ya estaban al tanto de su llegada y de que no pudieron contar con un efecto de sorpresa. Los holandeses planeaban instalarse de forma duradera para explotar hipotéticas minas de oro, aliados con los mapuches, que resistían al dominio de los españoles desde mediados del siglo XVI. Aunque unos indígenas los acogieron bien en Valdivia (una ciudad entonces ya desertada por los colonos hispanos), cambiaron su actitud cuando se percataron de que los europeos querían establecerse allí definitivamente. Finalmente, los holandeses regresaron, pasando por el cabo de Hornos, a finales de 1643.

A finales del siglo XVII, el juego de alianzas había cambiado. Casi todas las potencias europeas (incluso España) se habían aliado con Inglaterra contra Francia, en la guerra de los Nueve Años (1688-1697). Por lo tanto, cuando el comandante John Strong atravesó el estrecho de Magallanes en mayo de 1690, era con propósitos amistosos para con los españoles. Quiso establecer lazos comerciales con ellos. Sin embargo, los colonos de Valdivia desconfiaron de él, por el pasado belicoso con los británicos y los sucesivos saqueos de la fachada pacífica por los corsarios contratados por Londres. Por eso y por otros motivos, la expedición inglesa de Strong fue un fracaso.

En 1695, una flota de seis naves zarpó de La Rochelle bajo el mando del señor de Gennes. Trataron de establecerse en la zona magallánica, pero no pudieron y se fueron a las Antillas francesas. El 17 de diciembre de 1698, otra expedición apoyada por Luis XIV salió del puerto de la provincia de Aunis. La dirigía Jacques Gouin de Beauchesne y contaba con setecientos hombres repartidos en tres barcos. El proyecto consistía en colonizar el estrecho de Magallanes para crear una red de contrabando en las costas sudamericanas. Se trataba claramente de una traición, ya que Francia y España estaban en paz en aquel momento. Los buques cargados de mercancías tenían la orden de mentirles a los hispanos que pudieran encontrar, diciéndoles que se dirigían a la China. Eso era difícil de creer para los españoles ya que los que dirigían la expedición habían formado parte de los corsarios que habían acosado previamente las posesiones hispanas en la fachada pacífica. Finalmente, los navegantes galos no consiguieron establecerse en el estrecho, lo atravesaron y trataron de comerciar con los españoles, a pesar de la prohibición real. La potencia local alternó entre la confianza y la desconfianza para con ellos y, después de una desviación por las islas Galápagos, los navegantes volvieron a La Rochelle en 1701, confirmando el fracaso de Francia al usar y colonizar el estrecho de Magallanes.

Al fin y al cabo, después de la primera incursión de los ingleses, el estrecho de Magallanes recobró importancia, no solo para los españoles, sino también para las potencias marítimas europeas rivales. Sin embargo, allí no hubo ninguna batalla naval y todos los intentos de colonización fracasaron. Solo era un lugar de pasaje.

III – El estrecho como punto de fuga, visto desde el Río de la Plata, Tucumán y Chile (1545-1673)

Después de resumir dos siglos de interés geopolítico del estrecho de Magallanes como lugar de paso marítimo, interesémonos con su papel terrestre, “en la articulación de los espacios interiores del continente [americano]” (Louise Bénat-Tachot).

En la primera mitad del siglo XVI, la Patagonia Austral y la zona magallánica tampoco interesaban a los españoles a nivel terrestre. Sin embargo, la Corona de las Españas empezó a mirar hacia aquella remota región cuando Drake usó el estrecho y cuando los araucanos (hoy llamados “mapuches”) se rebelaron contra la presencia de colonos hispanos en Chile.

A mediados de siglo, el conquistador y primer gobernador de Chile Pedro de Valdivia les escribió al emperador Carlos V y al futuro rey Felipe II. En una serie de cartas (1545, 1548 y 1552), les pidió medios para fortificar el estrecho de Magallanes y establecer una comunicación entre ambas fachadas marítimas. En efecto, ya temía la incursión de navíos enemigos. No obstante, sus misivas permanecieron sin respuesta.

En 1580, el virreinato volvió a fundar la ciudad de Buenos Aires en el Río de la Plata. En aquel entonces, la demografía de Asunción desbordaba y escogieron a los delincuentes criollos y mestizos de la actual capital de Paraguay para poblar aquella zona periférica, ya controlada por el imperio colonial. El doble objetivo era poner el estuario en relación con el Perú, en una vía de comunicación transcontinental, y crear un puerto para vigilar mejor la incursión de barcos enemigos hacia el estrecho de Magallanes y la desprotegida fachada pacífica.

Solo unos meses después de esta refundación, Juan de Garay montó una expedición hacia el sur de la provincia. Se preparó con mucha prisa, con escasos medios y poca gente. El objetivo era atravesar la pampa hasta el punto de fuga que representaba el estrecho. Recorriendo varios centenares de kilómetros, consiguiendo reconocer y cartografiar la costa. Se dieron cuenta de que abundaban los lobos marinos (un animal interesante a nivel alimentario) y de que la zona era propicia a la colonización, con vistas a la vigilancia del Atlántico Sur. Los viajantes también entraron en contacto con los amerindios, que vestían con pieles de animales. Sin embargo, se dieron cuenta de que unos llevaban “alguna ropa de lana muy buena”. Como ellos ni criaban ovejas ni estaban en contacto con los camélidos andinos (llamas y alpacas), solo pudieron haber obtenido aquellas prendas por contacto con civilizaciones precolombinas de los Andes.

De allí empezó a surgir un mito que iba a apuntar varias expediciones hacia el sur: la ciudad de los Césares. En un testimonio consignado en 1587 por el gobernador de Tucumán Juan Ramírez de Velasco, alguien se presentaba como un superviviente del barco atacado por los ingleses en el cual fue raptado Pedro Sarmiento de Gamboa. Dicho testigo “[dio] noticia” de una ciudad que estaba entre los Andes y el océano Atlántico, “á la espalda del Arauco”. Según lo escrito, aquel lugar aislado y aliado necesitaba municiones y refuerzos. Sin ser especialista, me atrevo a imaginar que el superviviente se refería a ambas colonias fundadas en el estrecho de Magallanes por Sarmiento de Gamboa. Esto no está para nada en la latitud indicada, claro, pero el testigo también careció de precisión al nombrar “Juan” y no “Pedro” al fundador de la Ciudad del Rey Don Felipe y de Nombre de Jesús. Durante dos años, el gobernador inquirió y muchos aportaron testimonios muy diversos. Se llegó a la conclusión de que, en algún lugar de la remota Patagonia, existía la ciudad de los Césares, en donde convivían unos incas fugitivos y naufragados españoles de distintas expediciones en el estrecho. En 1593, desde Córdoba, Juan Ramírez de Velasco planeó una expedición terrestre para llegar a los Césares y poblar de forma continua hasta la zona magallánica.

Otro interés estratégico de dicha conquista radicaba en la guerra que oponía a los colonos españoles con los indígenas mapuches, en el sur del actual Chile. En efecto, se sabía que los indios se beneficiaban de una base de refuerzo inasequible, en el este de los Andes. Según el testimonio de Cristóbal Hernández, unos españoles convivían en aquella zona entre los indios de origen incaico, se habían casado y tenían hijos con mujeres indígenas, vestían como sus anfitriones, llevaban una barba larguísima y tenían viejas espadas oxidadas sin vaina. Para los españoles, conquistar la región no solo iba a permitir que se salvasen aquellos cristianos que se iban convirtiendo en bárbaros (según la mentalidad de la época), sino que constituía una oportunidad para tomar el control de la situación a nivel militar. En efecto, los mapuches siempre habían sido un pueblo de armas tomar. Los incas no habían conseguido vencerlos, por lo cual la frontera meridional de su imperio correspondía al centro de Chile. Después de la caída del Tahuantinsuyu, los españoles llegaron a la zona en 1536 y ya empezó la “guerra de Arauco”, que iba a durar más allá de la era colonial. Con la incursión de nuevas potencias extranjeras en el Pacífico, el virreinato de Perú empezó a temer una alianza entre los amerindios y corsarios ingleses u holandeses. Por eso, se montaron sucesivas expediciones terrestres en busca de la mítica ciudad y para relacionar la parte norteña del Cono Sur con el ahora codiciado estrecho de Magallanes.

Por supuesto, como “los césares” no existían, esos viajes fueron fracasos, pero una de ellas, la de Cabrera, destaca tanto por sus objetivos como por su tamaño. En 1618, Hernandarias, que ya había fracasado una expedición previa, le escribió al rey para defender un proyecto ambicioso de colonización. En efecto, el triple interés radicaba en recuperar la obediencia de los indios perdidos en aquel lugar remoto, cortar el abastecimiento de los rebeldes mapuches y vigilar a los ingleses y holandeses, que no paraban de cruzar el estrecho para acosar a los españoles en la costa pacífica y comerciar con el rico Sureste Asiático. Además, decía el rumor que aquellos amerindios aislados cultivaban la tierra, mientras que los otros pueblos originarios de la zona eran cazadores-recolectores. Por lo tanto, constituían una posible mano de obra para alimentar a los soldados españoles que iban a cumplir su deber castrense en los fuertes. Aun se planteaba la posibilidad de abastecer un puerto en el Atlántico cuya misión sería vigilar las incursiones enemigas y avisar rápidamente a las autoridades de las colonias chilenas. La expedición salió en 1620. Contaba con 400 hombres, 200 carros, 6000 cabezas de ganado, familias y sacerdotes. Es decir, todo lo necesario para la creación y el poblamiento de una colonia. Finalmente, se enfrentaron a una serie de adversidades, especialmente por la hostilidad de los indígenas encontrados, y tuvieron que renunciar. La última expedición fue un poco más exitosa, gracias a la colaboración de unos guías puelches. Llegó a un valle en el cual los indios estaban vestidos de tejidos, pero los españoles se enteraron rápidamente de que no estaban dispuestos a aceptar el dominio hispano, ya que se trataba de una base huilliche que apoyaba a los rebeldes mapuches. Así que tiraron la esponja y volvieron a Tucumán. Con ello se acabaron las pretensiones de colonización estratégica en un eje norte-sur, con el estrecho de Magallanes como punto de fuga. Sin embargo, hubo otras tentativas de encuentro de la Ciudad de los Césares, pero en un eje oeste-este y con propósitos evangelizadores, como la misión del jesuita Nicolás Mascardi. Este consiguió cristianizar a algunos indios en las orillas del lago Nahuel Huapí, pero los enemigos de éstos mataron al misionero en 1673, y así terminó la historia de un mito.

En resumidas cuentas, el estrecho de Magallanes y la mítica Ciudad de los Césares constituyeron un punto de fuga para adentrarse en la desconocida Patagonia. Durante más de un siglo, unas expediciones terrestres trataron de colonizar la parte meridional del Cono Sur. Esta integración no la consiguieron los españoles en la época colonial, sino que la realizaron los ya independientes estados argentino y chileno en el periodo decimonónico.


En definitiva, el estrecho de Magallanes permitió conectar a Europa con el océano Pacífico y a España con el Sureste Asiático. Esto permitió, al cabo de varias décadas, relacionar de forma duradera Extremo Oriente con América, mediante el galeón de Manila. Durante esa fase, que duró hasta finales del siglo XVI, los españoles no se preocuparon mucho por la zona magallánica, excepto unos navegantes y un conquistador. Sin embargo, unas potencias rivales de España, es decir, Inglaterra, las Provincias Unidas y, en menor medida, Francia, usaron el lugar de paso para alcanzar el mar del Sur, atacar la costa occidental del imperio colonial hispano y comerciar con Asia. El uso del estrecho incluso permitió varias circunnavegaciones británicas y holandesas. Por lo tanto, los españoles volvieron a interesarse por la remota zona austral, no solo a nivel marítimo, sino también como punto de fuga para integrar el mediodía del subcontinente sudamericano. Sin embargo, fracasaron todas las expediciones terrestres que intentaron conectar la Patagonia austral con las posesiones del virreinato de Perú. El único éxito fue la segunda fundación de Buenos Aires. Esta tuvo un papel defensivo, es decir, vigilar el paso de navíos enemigos. Las otras tentativas de fortificación en el propio estrecho de Magallanes acabaron como fracasos fúnebres. Al final, esos intentos no sirvieron para nada, ya que, a inicios del siglo XVII, Le Maire, Schouten y los hermanos Nodal comprendieron que se puede pasar de un océano a otro por el estrecho de Drake, imposible de vigilar. Al fin y al cabo, el estrecho de Magallanes fue, en la era moderna, un lugar de conexión a nivel marítimo, pero no terrestre, y no permitió ni asentar ni defender de forma duradera a ninguna de las potencias europeas rivales de aquella época.

Hoy en día, la zona es mucho menos transitada y estratégica que hace varios siglos, ya que el comercio internacional interoceánico suele transitar por el canal de Panamá. Sin embargo, este podría dejar de funcionar por el calentamiento global. Por consiguiente, nos podemos preguntar si el estrecho de Magallanes recuperará parte de su importancia de antaño, en un contexto en el cual otras potencias compiten para dominar el mundo.

Jean O’Creisren


Bibliografía y sitografía:

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Memorias de un tambor – Podcast / José Carlos G. (21 de enero de 2019). 21. Pacífico. « El Lago Español ».  [Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=_fgkfwxPx-w [consultado el sábado, 23 de mayo de 2026]

Memorias de un tambor – Podcast / José Carlos G. (21 de enero de 2019). 49. El Galeón de Manila. [Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=Kg79PuaEHtw [consultado el lunes, 25 de mayo de 2026]

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Mr. Echo (actualizado el 18 de octubre de 2025). La Ciudad de los Césares: mapas, expediciones y un mito. El Reto Histórico. https://elretohistorico.com/la-ciudad-de-los-cesares-mapas-expediciones-y-un-mito/ [consultado el viernes, 14 de noviembre de 2025]. Consultar más esta fuente.

Museo marítimo… Le Maire, Los Hermanos Nodal, La flota Nassavica y la Isla Grande de Tierra del Fuego

UMAGTV2 Auditorio (8 de noviembre de 2018). Historia global de los estrechos: Estrecho de Magallanes siglo XVI. [Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=gAMian_txXg [consultada el sábado, 18 de octubre de 2025]

https://www.visitapuntaarenas.cl/clima.html

El Estrecho de Magallanes: El Infierno de Fuego y Hielo de La era de la Vela (vulgarización, sobre todo sobre los mitos que se contaban sobre aquel lugar remoto e inhospitalario).

(18) El Estrecho de Magallanes – YouTube

(18) Estrecho de Magallanes: una huella, dos océanos – YouTube (ciencias naturales).

(4) Estrecho de Magallanes: una huella, dos océanos – YouTube (sobre todo geológico).

Elcano y los marinos, exploradores y cartógrafos españoles: los descubridores del Mar del Sur (sobre Magallanes, las misiones siguientes de reconocimiento por la zona del Estrecho y todas las expediciones españolas por el Pacífico en el siglo XVI).

Historia global de los estrechos: Estrecho de Magallanes siglo XVI

Estrecho de Magallanes – Charla Jue 5 Nov – Siglo XVI

El estrecho de Magallanes y el proceso de construcción del continente americano (siglos XVI-XVII)

Estrecho Siglo XVI – 04 Visiones Inglaterra Brasil Panama.

(3) Estrecho Siglo XVI – 01 Visiones desde España, Alemania y Inglaterra – YouTube

04 María Jesús Benítes – “El Estrecho desde Río de la Plata”

05 Mauricio Onetto Pavez – “El Estrecho desde Nueva España”

Guardianes de la lengua: Tehuelche (capítulo completo) – Canal Encuentro

https://nauticalchannel.es/noticia/estrecho-de-magallanes un artículo que es interesante ver como introducción al tema.

https://www.edaf.net/libro/la-conquista-del-oceano_155584

https://www.elespanol.com/historia/20240424/feroz-guerra-espana-portugal-control-especias-no-dejeis-castellano-vivo/849915068_0.html

Olivier van Noort Top # 9 Facts

https://journals.co.za/doi/pdf/10.10520/AJA00382353_1224

https://www.google.com/maps/@72.1820902,-34.5725111,2.44z?entry=ttu&g_ep=EgoyMDI2MDYwMS4wIKXMDSoASAFQAw%3D%3D (Sistema para darme cuenta de las latitudes)

Le Maire, Los Hermanos Nodal, La flota Nassavica y la Isla Grande de Tierra del Fuego

consultar esta fuente: https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-22442020000300029

https://www.axl.cefan.ulaval.ca/francophonie/Nlle-France_Provinces-de-France.htm

URBINA CARRASCO, María Ximena (ed.), Fuentes para la historia de la Patagonia occidental en el periodo colonial, 1a parte: siglos XVI y XVII, Valparaíso, Ediciones Universitarias de Valparaíso, 2014 [en línea].

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/nombre-jesus-colonia-que-se-perdio-hielo-patagonia_25995


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La métrica española

¿Te gusta leer y/o escribir poesía? Para hacerlo en lengua castellana, es importante conocer las reglas básicas de la métrica española. A continuación podrás descubrir cómo contar las sílabas y crear las rimas. También aprenderás cuáles son los distintos tipos de versos y de estrofas, y para qué sirven. ¡Disfruta del artículo!

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Métrica española: ¿cómo contar las sílabas?

En la poesía en lengua castellana, no se cuentan exactamente las sílabas como en la métrica francesa. Por ejemplo, hay que tomar en cuenta las sinalefas y los hiatos. Aquí viene la definición de ambos conceptos según la Real Academia Española (RAE):

Diptongo: Del lat. dip[h]thongus, y este del gr. δίφθογγος díphthongos.  

m. Fon. Secuencia de dos vocales diferentes que se pronuncian en una sola sílaba; p. ej., aire, puerta.

    Ant.:     hiato.

Sinalefa: Del lat. tardío synaloepha, y este del gr. συναλοιφή synaloiphḗ, der. De συναλείφειν synaleíphein ‘confundir, mezclar’.

f. Fon. y Métr. Unión en una única sílaba de dos o más vocales contiguas pertenecientes a palabras distintas; p. ej., mu-tuoin-te-rés por mu-tuo-in-te-rés.

Sin.: unión, enlace, trabazón, ligazón.

Hiato: Del lat. hiātus.

m. Fon. y Métr. Secuencia de dos vocales que se pronuncian en sílabas distintas.

Ant.: diptongo.

Para que pueda haber un hiato (y, por lo tanto, para que se tenga el número de sílabas deseado), a veces se puede modificar la ortografía de una palabra, agregando una diéresis. Por ejemplo, “vais” (la conjugación de “ir” en presente de indicativo en segunda persona del plural, una palabra con diptongo, que solo cuenta con una sílaba) se podrá escribir “vaïs” para que el lector comprenda que hay que leerla y recitarla con dos sílabas.

Para contar las sílabas de un verso, también hay que tener en cuenta la acentuación de la última palabra.

Si una palabra se acentúa en la última sílaba, es considerada aguda u oxítona. Es el caso de las que se terminan con otra consonante que N o S (albañil, traducir, reloj, etc.) o llevan una tilde en la última vocal (hincapié, halcón, vivirán, etc.).

Si una palabra se acentúa en la penúltima palabra, es considerada llana o paroxítona. Es el caso de las palabras sin tilde escrita que se terminan con una vocal o con N o S (ganadero, joven, viejos, etc.).

Si una palabra se acentúa en la antepenúltima palabra, es considerada esdrújula o proparoxítona. Todas estas palabras llevan una tilde (lingüística, ecomico, demográfic@, etc.).

Los versos que terminan con una palabra oxítona son llamados “versos agudos” u “oxítonos”. Al contar las sílabas, se les añade una: “Desde aquí la podéis ver” (primer verso de El acero de Madrid, por Lope de Vega). Este verso no cuenta con 7 sílabas, sino con 8.

Los versos que terminan con una palabra paroxítona son llamados “versos llanos” o “paroxítonos”. Al contar las sílabas, no se quita ni agrega nada: “Notable ha estado la iglesia” (segundo verso de El acero de Madrid, por Lope de Vega). Este verso sí cuenta con 8 sílabas.

Los versos que terminan con una palabra proparoxítona son llamados “versos esdrújulos” o “proparoxítonos”. Al contar las sílabas, se les quita una: “En un arranque de delirio místico” (Jean O’Creisren, poema inédito). Este verso no cuenta con 12 sílabas, sino con 11.

Métrica española: ¿cuáles son los distintos tipos de versos?

Según su número de sílabas, los versos pueden ser de arte menor o de arte mayor. Según la inteligencia artificial de Ecosia, “los versos de arte menor tienen hasta ocho sílabas y son más ligeros, mientras que los de arte mayor tienen más de ocho sílabas y son más solemnes y elegantes.”[1] Esta información la confirman las otras fuentes en las cuales nos apoyamos. Por ejemplo, Elia Tabuenca subraya que, “frente al verso de arte menor, más empleado en la lírica popular y de temas mundanos, el verso de arte mayor resultamás solemne y elevado, por lo que es más apropiado y suele emplearse más a menudo en la poesía culta, que trata temas existenciales y que tocan de manera profunda al ser humano”.

Versos de arte menor:

  • bisílabos (versos de 2 sílabas)
  • trisílabos (versos de 3 sílabas)
  • tetrasílabos (versos de 4 sílabas)
  • pentasílabos (versos de 5 sílabas)
  • hexasílabos (versos de 6 sílabas)
  • heptasílabos (versos de 7 sílabas)
  • octosílabos (versos de 8 sílabas)

Versos de arte mayor:

  • eneasílabos (versos de 9 sílabas)
  • decasílabos (versos de 10 sílabas)
  • endecasílabos (versos de 11 sílabas)
  • dodecasílabos (versos de 12 sílabas)
  • tridecasílabos (versos de 13 sílabas)
  • alejandrinos (versos de 14 sílabas; no hay que confundirlos con los alejandrinos de la poesía francesa, que cuentan con 12 sílabas)
  • pentadecasílabos (versos de 15 sílabas)

Métrica española: ¿cuáles son los distintos tipos de rimas?

Se distinguen las rimas consonantes y asonantes.

  • Las rimas consonantes repiten el final de cada verso (tanto vocales como consonantes), a partir de la última vocal acentuada:

Lee, señor, por tu vida.

Leo, poniendo en mis ojos

de tanto amor los antojos,

pues hay alma que los pida.

(verso 164-167 de El acero de Madrid, por Lope de Vega)

  • Las rimas asonantes solo repiten las vocales, a partir de la última sílaba acentuada:

Dadme otra vez los brazos como deudo,

[…]

Una y mil veces, mi señor Prudencio,

(versos 255 y 257 de El acero de Madrid, por Lope de Vega)

Métrica española: ¿cuáles son los distintos tipos de estrofas?

En la poesía en lengua castellana existen distintos tipos de estrofas. Aquí vienen las principales categorías:

  • El pareado consta de dos versos de cualquier tipo (arte mayor o menor), que riman
  • El terceto consta de tres versos de cualquier tipo (arte mayor o menor), cuyas rimas deben ser consonantes (es decir, ABA, pero, si sigue otro terceto, su rima será BA(o C)B)
  • La soleá también consta de tres versos de arte menor con rimas asonantes. Esta estrofa es típica de la métrica andaluza, más particularmente del flamenco.
  • El cuarteto siempre está compuesto de endecasílabos, tiene rimas consonantes y una estructura ABBA. Cabe notar que un soneto siempre se compone de dos cuartetos seguidos de dos tercetos. Es el tipo de poema que más se ha usado en la literatura española. Normalmente siempre debe redactarse en endecasílabos, aunque hubo grandes autores, como el nicaragüense Rubén Darío, padre del modernismo, que usó otro tipo de versos.
  • La redondilla también consta de cuatro versos, pero que siempre son octosílabos. Todo lo demás es igual a lo que se encuentra en un cuarteto: rima ABBA, etc.
  • El serventesio se compone de cuatro versos endecasílabos, con rimas consonantes de tipo ABAB.
  • La cuarteta tiene una estructura similar a la del serventesio, pero con octosílabos.
  • El cuarteto lira (o “cuarteto alirado”) combina, de forma libre, endecasílabos y heptasílabos, con una estructura de tipo A-b-A-b o a-B-a-B. Lo usaron unos autores del Siglo de Oro y de la corriente romanticista.
  • También existen otras clases de estrofas con cuatro versos, como la copla de cuaderna vía (usada en la Edad Media y recuperada por los poetas de la Generación del 27, de los cuales el más famoso es Federico García Lorca), la estrofa sáfica (usada a partir del siglo XVI) y la seguidilla (que puede ser de varios tipos).
  • La lira consta de cinco versos. Es de origen italiano y llegó a España durante el Renacimiento, mediante la poesía de Garcilaso de la Vega. También la usan otros poetas, como fray Luis de León. Su métrica desigual es la siguiente:

Si de mi baja lira                                              7a

Tanto pudiere el son, que en un momento       11B

Aplacase la ira                                                  7a

Del animoso viento,                                         7b

Y la furia del mar en movimiento                    11B (Garcilaso de la Vega, A la flor de Gnido)

  • La quintilla tiene el mismo número de versos y siempre es de arte menor. Generalmente, cuenta con 5 octosílabos y debe imperativamente seguir dos reglas:
    • 3 versos que se siguen no pueden rimar (pueden ser aab, bba, abb, pero no aaa o bbb)
    • Los últimos 2 versos no pueden rimar entre ellos

Este tipo de estrofa se usó mucho en el teatro áureo.

  • El quinteto sigue las mismas reglas que la quintilla, pero es de arte mayor. Se usó sobre todo en los siglos XVIII y XIX.
  • La copla de pie quebrado o copla manriqueña nos viene de Jorge Manrique (un poeta de finales de la Edad Media), consta de seis versos y es de arte menor. Alterna tetrasílabos y octosílabos con la estructura siguiente: 8a 8b 4c 8a 8b 4c.
  • También existen otros tipos de estrofas con seis versos, como distintas formas de sextillas y de sextetos.
  • Las estrofas de siete versos pueden ser septillas (de arte menor y de origen provenzal), séptimas (de arte mayor) o seguidillas compuestas. Estas son mucho más frecuentes que las otras dos. Su forma es la siguiente: 7x, 5a, 7x, 5a, 5b, 7x, 5b.
  • Entre las estrofas de ocho versos, destacan la octava real (8 endecasílabos con rimas ABABABCC) y la octava italiana (de métrica más compleja, que aparece en el siglo XVIII y se usa sobre todo en la poesía romántica).
  • La décima (o “décima espinela”)cuenta con diez octosílabos. En realidad, son dos redondillas vinculadas con dos versos en el centro. El primero de los dos versos de vinculación rima con el último de la primera redondilla y el segundo de los dos versos de vinculación rima con el primero de la segunda redondilla. Por lo tanto, las rimas en una décima siguen el esquema siguiente: abba ac cddc.

Según la Edna Córdoba,

La décima espinela es una estrofa de diez versos octosílabos creada por el músico y poeta rondeño Vicente Espinel en el año 1591. Sus rimas son consonantes (todos los fonemas a partir de la vocal acentuada coinciden) y se organizan de la siguiente manera: abba accddc. Entre el cuarto y quinto verso hay una pausa obligatoria. Desde el punto de vista del sentido, el quinto verso se liga al sexto por encabalagamiento, es decir que la unidad de sentido empezada en el quinto se completa en el sexto. Por lo general en una décima se desarrolla un solo tema. La décima fue empleada por Lope de Vega, Calderón de la Barca, Cervantes, Quevedo y Góngora durante el siglo de Oro. Un ejemplo muy famoso de décima espinela es La vida es sueño de Calderón de la Barca.

Yo sueño que estoy aquí

destas prisiones cargado,

y soñé que en otro estado

más lisonjero me vi.

¿Qué es la vida? Un frenesí.

¿Qué es la vida? Una ilusión,

una sombra, una ficción,

y el mayor bien es pequeño:

que toda la vida es sueño,

y los sueños, sueños son.

Mientras que en España solo tuvo su esplendor durante el siglo de Oro, en América ocurrió un proceso de folclorización de esta estrofa. Los españoles la llevaron a América (sin entonación ni ritmo musical) con el fin de evangelizar. Es difícil determinar su contribución al proceso de evangelización; por el contrario, está comprobado que la forma de la décima caló en la cultura tradicional. La décima adquirió rápidamente importancia en los cantos de trabajo, de serenata, las canciones de cuna y sobre todo adquirió una función social en sí misma: hoy en día, en distintas partes de Latinoamérica, las comunidades se reúnen para asistir a contiendas de decimistas en las que éstos demuestran su ingenio enfrentándose los unos con los otros. Aun los grupos ágrafos y analfabetas se apropiaron de ella para integrarla en su vida cotidiana.

Métrica española: ¿qué reglas innovadoras propuso Lope de Vega?

En El Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo, el Fénix de los ingenios escribe esto:

Acomode los versos con prudencia

a los sujetos de que va tratando:

las décimas son buenas para quejas;

el soneto está bien en los que aguardan;

las relaciones piden los romances,

aunque en octavas lucen por extremo;

son los tercetos para cosas graves,

y para las de amor, las redondillas.          

Por lo tanto, según el dramaturgo y poeta áureo, a cada emoción que se quiere transmitir al público le corresponde un tipo de estrofa. Por eso, en sus obras y en las de otros autores de textos para actuar que se inspiraron de él, alternan distintas formas métricas.

Entre los tipos de poemas mencionados por el Monstruo de la naturaleza, cabe destacar los romances, que ya se usaban en la Edad Media. Así los define la Real Academia Española (séptima acepción en el Diccionario de la lengua española):

m. Métr. Combinación métrica de origen español en versos octosílabos que consiste en repetir al final de todos los versos pares una misma asonancia y en no dar a los impares rima de ninguna especie.

Yo, redactor de este artículo, soy bloguero, escritor y lingüista, ante todo. Aunque el estudio de la literatura me interesa y me sirve, no soy especialista ni de la métrica española ni del análisis literario en general. En cambio, el catedrático Jonaz Penn-Maeneg sí lo es. Su tesis doctoral trata de la poesía amorosa española, sobre todo bajo la pluma de poetas desconocidos.

Jean O’Creisren

Sitografía

Autor anónimo. Lope de Vega y el « Arte nuevo de hacer comedias » http://descargas.pntic.mec.es/recursos_educativos/It_didac/Leng_ESO/3/12/04_Lope_Vega/arte_nuevo_de_hacer_comedias.html

Carlos Heusch Gaudes. Méthodologie littéraire : initiation à la métrique espagnole. École normale supérieure. http://heusch.chez-alice.fr/METRIQUE2.htm

División Educación General – Ministerio de Educación – Gobierno de Chile. Actividades de apoyo 8o básico. Guía para estudiante: Identifica la rima asonante y consonante. https://www.curriculumnacional.cl/docente/629/articles-217772_recurso_estudiante.pdf

Ecosia (2026). Búsqueda hecha por Jean O’Creisren: “versos de arte mayor y menor”. https://www.ecosia.org/search?method=index&q=versos+de+arte+mayor+y+menor

Edna Córdoba (2014). El papel de la décima espinela en la cultura latinoamericana.École normale supérieure. https://cle.ens-lyon.fr/espagnol/litterature/litterature-latino-americaine/poesie/el-papel-de-la-decima-espinela-en-la-cultura-latinoamericana

Elia Tabuenca (actualizado el 20 de enero de 2026). “Qué es arte mayor y menor en poesía”. unProfesor.  https://www.unprofesor.com/lengua-espanola/que-es-arte-mayor-y-menor-en-poesia-1923.html

Félix Lope de Vega Carpio (1609). El arte nuevo de hacer comedias en este tiempo. En Rozas, J. M., Significado y doctrina del arte nuevo de Lope de Vega, Alicante, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2002. https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/arte-nuevo-de-hacer-comedias-en-este-tiempo–0/html/ffb1e6c0-82b1-11df-acc7-002185ce6064_4.html

Instituto Cervantes (Fecha de actualización: septiembre de 2016). Rubén Darío. Biografía. https://www.cervantes.es/bibliotecas_documentacion_espanol/creadores/dario_ruben.htm

Luis J. del Castillo (2020). Tipos de estrofas [Vídeo]. https://www.youtube.com/watch?v=Y_OB7luiESU

Real Academia Española. Definición de “agudo”. https://dle.rae.es/agudo#QckVnpH

Real Academia Española. Definición de “diptongo”. https://dle.rae.es/diptongo?m=form

Real Academia Española. Definición de “esdrújulo”. https://dle.rae.es/esdr%C3%BAjulo#IuGdK2Q

Real Academia Española. Definición de “hiato”. https://dle.rae.es/hiato?m=form

Real Academia Española. Definición de “llano”. https://dle.rae.es/llano#Qfl9fGu

Real Academia Española. Definición de “paroxítono”. https://dle.rae.es/parox%C3%ADtono?m=form [consultado el sábado, 2 de mayo de 2026]

Real Academia Española. Definición de “romance”. https://dle.rae.es/romance?m=form  

Real Academia Española. Definición de “sinalefa”. https://dle.rae.es/sinalefa

Real Academia Española. Definición de “soleá”. https://dle.rae.es/sole%C3%A1?m=form

Real Academia Española. Definición de “soneto”. https://dle.rae.es/soneto?m=form

TABLAO de Carmen. La “Soléa”. https://tablaodecarmen.com/la-solea/


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Barcelona, entre ambas exposiciones internacionales (1888-1929): la construcción en el espacio público de una capital y sus imaginarios cinematográficos


[1] Esta misma fuente señala, en francés: « Les réponses peuvent être inexactes. Nous vous recommandons de vérifier les informations importantes. »

Barcelona, entre ambas exposiciones internacionales (1888-1929): la construcción en el espacio público de una capital y sus imaginarios cinematográficos

Entre la Exposición Universal de 1888 y la Exposición Internacional de 1929, Barcelona conoce un desarrollo económico y cultural importante. La Ciudad Condal se convierte en un centro social y político de mayor importancia. La ciudad, cuyo dinamismo se fundamenta, desde finales del siglo XIX, en varias décadas de Revolución Industrial, desafía la capitalidad de Madrid al imponerse como un polo de atracción regional, estatal e internacional, símbolo de una élite catalana pudiente, de una clase popular, de origen variado, cada vez más comprometida, y de un movimiento cultural que cultiva su «hecho diferencial».

Estas transformaciones se concretan en la evolución del espacio público. Barcelona se extiende con la realización del plan urbano de Ildefons Cerdà (el Eixample) y la ciudad adquiere, a lo largo de este periodo, una singularidad arquitectónica, marcada por el «modernismo» catalán, un movimiento clave de la Exposición Universal de 1888, al cual sucederá el «novocentismo», una vuelta a cierto clasicismo mediterráneo que se expresará en el marco de la Exposición Internacional de 1929. De estos cambios urbanísticos, que introducen nuevas problemáticas socioculturales, nacen numerosos debates sobre la apropiación de ese espacio público, durante un período marcado por un repunte del proceso de construcción nacional catalana, de una conciencia obrera fuerte mediante los movimientos sociales (la Semana Trágica, entre otras cosas) y de una efervescencia cultural bohemia, motriz de las vanguardias.

Esta construcción de una capital española alternativa finalmente se cristaliza en un periodo de atracción económica, cuya representación y cuyo catalizador son las Exposiciones. Como ciudad del comercio, de las maravillas y de los ocios, Barcelona es el crisol de un turismo de negocios y cultural en aumento constante, que convierte a la ciudad condal en una ciudad-mundo. Desde finales del siglo XIX hasta que se cumpla el primer tercio del XX, Barcelona va adquiriendo una imagen singular en España y en el resto de Europa, que la literatura, las artes y los medios de comunicación locales y externos contribuyen a moldear. Entre estas diversas representaciones de la ciudad, proponemos trabajar precisamente en los imaginarios cinematográficos.

Solo unos meses después de la primera proyección pública inaugural del cinematógrafo (el 28 de diciembre de 1895 en París), Alexandre Promio, enviado por la casa Lumière, elige el puerto de Barcelona para realizar allí la primera toma de vista de la capital catalana. Muy rápidamente, otros operadores extranjeros y locales seguirán sus pasos. Estas miradas cinematofrágicas dirigidas sobre la capital catalana participan en la elaboración de imaginarios urbanos que el cine producirá a lo largo de sus primeras tres décadas de existencia. Aunque las filmaciones captan la ciudad, así como sus transformaciones arquitectónicas y urbanísticas, pero también políticas, sociales y culturales, estas representaciones también son moldeadas por la puesta en escena (encuadres, ángulo de toma de las imágenes, montaje, etc.).

Por lo tanto, estos imaginarios urbanísticos también son el fruto de las distintas formas fílmicas que aparecen entre 1896 y 1929. Vistas animadas, actualidades, películas y telenovelas de ficción, películas promocionales, películas industriales, cine doméstico, primeras obras sonorizadas, van apareciendo a medida que llegan los progresos técnicos y evoluciona el lenguaje cinematográfico, y alcanzan públicos variados, desde las atracciones populares heredadas de las artes del espectáculo hasta la intimidad familiar y burguesa de la práctica amateur. El cine de aquel periodo nos llegó de forma incompleta. Algunos filmes pudieron ser conservados y restaurados. De numerosos otros, solo quedan unos fragmentos. Muchos desaparecieron y solo subsisten mediante testimonios o huellas indirectas.

Además de leer la bibliografía histórica dedicada a la capital catalana [véase fuente del texto de origen], los candidatos [de las oposiciones de la agregación externa de Filología Hispánica] son invitados a estudiar mediante un corpus de filmes de no ficción, la transformación de la ciudad y de sus espacios públicos, que testimonia sobre los retos urbanísticos, sociales, culturales y políticos propios de la Barcelona de aquel período.

Fuente: Oposiciones externas de la agregación de la enseñanza secundaria – Sección idiomas extranjeros: español – Programa de la sesión de 2026 © www.devenirenseignant.gouv.fr


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Los pueblos originarios en el Estrecho de Magallanes, la Tierra del Fuego y la Patagonia Austral

Los pueblos originarios en el Estrecho de Magallanes, la Tierra del Fuego y la Patagonia Austral

Los indígenas llegaron a la zona hacia el final de la última glaciación, cuando la isla de Tierra del Fuego todavía se comunicaba con el continente. Unos siguieron siendo cazadores-recolectores, mientras que otros se especializaron en lo relacionado con el mar (pesca, recogida de mariscos, navegación en canoa y caza de lobos marinos, entre otras cosas). Esos distintos grupos interactuaron mucho entre ellos. Cuando hubo encuentros entre europeos e indígenas en la zona, cada rincón de la Isla Grande ya había sido ocupado. Esos amerindios fabricaban herramientas con huesos de mamíferos marinos, espacialmente ballenas. Por ejemplo, se encontraron arpones de esta materia.

Los antropólogos europeos consideraron como muy primitivos a esos pueblos que, sin embargo, habían vivido durante miles de años en un ambiente tan hostil. Darwin los consideró como los humanos más primitivos que habitaban en el mundo en su época. Aquello justificó las matanzas decimonónicas que unos historiadores consideran como genocidios.

Los antecesores de los yaganes y otros pueblos originarios fueguinos encontraron a los exploradores del siglo XVI. Hay toda una historia de los encuentros en aquella época que no conocemos. En cambio, hay registros decimonónicos, en particular sobre los cazadores de lobos marinos (ya desde el siglo XVIII). Unos indios kawésqars fueron expuestos en zoológicos humanos durante algunas exposiciones universales. Todavía en el siglo XIX, las misiones salesianas quisieron “civilizar” a los indios y la mayoría murieron. Los que sobrevivieron fueron mandados a Punta Arenas, casi esclavizados.

Hasta hoy el colonialismo inglés ha tenido influencia en aquella zona (por ejemplo, con las Islas Malvinas). Los pueblos originarios también resistieron a los británicos.

Las fotografías de indios con pieles son manipuladas. Así era como los etnólogos europeos querían verlos y presentarlos. Claro que esos pueblos no tenían un nivel de desarrollo material comparable con los incas, por ejemplo, pero tenían sus propias riquezas.

Fuente: https://youtu.be/4JWanxNi5kY?si=Hm6wR6L-h8vNN1Y5

Fuente del mapa: https://forums.civfanatics.com/threads/civ-maps-kerfuffles-coffee-and-cartography.535410/page-4


Los yaganes

Ellos comían muchos pájaros, mariscos y lobos marinos. Tenían canoas hechas con corteza de árbol[1] y pescaban con redes. Eran un pueblo nómada y construían chozas cuando se asentaban temporalmente en algún lugar. Estas se parecían a los tipis de los pueblos originarios de Norteamérica. Tenían la misma forma cónica y se construían con ramas y pieles.

Los ancianos hacían fogatas, para, al reunirse alrededor de ellas, enseñarles a los niños a ser respetuosos y a trabajar. Todos bailaban y cantaban, con pintura en la cara. Toda la gente mayor hacía pasar ritos de paso a los adolescentes. La ceremonia de iniciación la hacían cuando los niños tenían 13 años. Todo estaba relacionado con el miedo, los espíritus, y los ancianos tenían máscaras. Separaban a los adolescentes de su familia. Había una rutina de pasar hambre, de esfuerzo, y si pasabas esas pruebas eras adulto.

Para sepultar a sus muertos, no tenían palas ni herramientas apropiados para excavar en la tierra, así que colocaban al cadáver en cualquier lugar y le ponían piedras encima.

De niña, Cristina Calderón (la última locutora nativa de la lengua yagán, que murió hace unos años), viajaba por todo el “canal”[2] y cazaba nutrias.

En cuanto a la lengua de los yaganes, hoy más o menos extinta, tenía dos tipos de pretérito, dependiendo de si lo que se cuenta lo vio el propio hablante o se lo contaron. Aquí vienen algunas palabras:

Viento: húša

Bote: ánan

Mar: híxa (la X se pronuncia como una J)

Abuelo: ušúan

Abuela: kulúana

Blanco: ¿qakuá? ¿yakuá?

Negro: limpiá

Rojo: lušá

Verde: arlušá

Fuentes: https://www.youtube.com/watch?v=EBoEh9Xv8nM; https://www.youtube.com/watch?v=h6PyWm3yK0c.

Los tehuelches

Habitaron casi toda la Patagonia. Incluso unos grupos selk’nam casi eran tehuelches. En aquella zona, las temperaturas podían bajar por muy debajo de cero, así que ese pueblo tuvo que adaptarse biológica y culturalmente.

Aparentemente, los antepasados de los tehuelches se separaron en dos grupos:

  • Los tehuelches del sur, que se establecieron cerca del Estrecho
  • Los tehuelches del norte, que se asentaron en la Pampa.

Son los descendientes de los cazadores-recolectores que habitaron la Patagonia durante los últimos 12.000 años (por lo menos). Existen pinturas rupestres en la Patagonia de 11.000 A. C., en la Estancia La María (Provincia de Santa Cruz).

“Tehuelche” es el nombre que les dieron los mapuches.

La vida de los tehuelches estaba centrada en la caza del guanaco (un camélido de la fauna local, de la misma familia que la llama, la alpaca y la vicuña), del cual obtenían alimento y abrigo. Incluso domesticaron algunos, que caminaban con ellos en sus campamentos. Además de la caza, recolectaban vegetales; eran muy diestros en reconocerlos y en prepararlos de diferentes maneras. Su dieta era muy carnea. Cazaban en grupos, aparentemente no tanto con arcos y flechas, sino con una “bola”.

Algunos animales y lugares eran considerados sagrados. Ese pueblo creía en los espíritus buenos y malos. Existía un dios único que mandaba sobre hombres y animales. Este fue el que les enseñó el secreto del fuego y de las armas. Respetaban mucho la vida después de la muerte. Al morir uno de ellos, sacrificaban sus mejores animales y sus mascotas, para que el difunto no estuviera a solas en el más allá.

Cuando un anciano ya no podía caminar y cazar era despedido por sus familiares y abandonado por el camino.

Eran individuos de gran complexión. Eran altos, algo anchos de hombro, con una estatura respetable.

La lengua tehuelche es compleja a nivel fonológico. Es tonal, como el chino. Hace ocho años solo quedaba una locutora nativa, pero unas personas más jóvenes de procedencia tehuelche estudiaban ese idioma y enseñaban lo que sabían al respecto. Aquí vienen unas palabras:

Uno: chuche

Dos: kauke

Tres: ash

Cuatro: agge

Cinco: atem

Azúcar: ayohongo

Negro: pol enk

Verde: ¿tenk? ¿verdetenk?

Rojo: qapenk

Blanco: orrenk

Amarillo: vaitenk

Azul: qaitenk

¿Beige? ¿Marrón?: mortenk

Fuentes: Guardianes de la lengua: Tehuelche (capítulo completo) – Canal Encuentro; https://youtu.be/Y2oX0aYip1U.

Los “selk’nam” u “onas”

Este pueblo era nómada. Eran los únicos cazadores-recolectores de América que vivían en una isla. Otras características eran su pequeño tamaño y su gran movilidad. Usaban la arquería con una complejidad técnica muy particular. Por ejemplo, sus flechas estaban concebidas para ser muy aerodinámicas. Tenían que ser muy inteligentes para conservarse, con su modo de vida, en la Tierra del Fuego, siendo pocos. Cazaban guanacos con arcos y flechas, pero también con bolas. Esta actividad solo la practicaban los hombres, aunque ambos géneros participaban en la pesca y en la caza de otras especies.

Su única ropa era de pieles de animales, sobre todo de guanaco. Sin embargo, preferían las pieles de zorras para sus capas y también usaban pieles de roedores, nutrias, pájaros y lobos marinos. Eran maestros en el arte de cantar y de pintarse el cuerpo.

Casi desaparecieron en el siglo XIX. Los pastores chilenos y argentinos colonizaron la región. Al final de aquel siglo, también se descubrió oro en la isla, por lo cual llegaron mineros, generando conflictos con los indígenas. Los selk’nam no entendían el concepto de propiedad privada. Por lo tanto, cuando se instalaron las granjas, cazaron las ovejas para comerlas. Considerándolos como ladrones, los colonos no dudaron en matarlos, con proporciones que casi provocaron su extinción. Unos historiadores consideran que fue un genocidio.

La lengua ona está casi extinta. Solo un joven, llamado Keyuk, que la aprendió de una anciana antes de que se muriera, la habla correctamente y la enseña a unas pocas personas mestizas de ascendencia selk’nam para que sobreviva. Aparentemente, el sistema fonológico consta de tres vocales y veintitrés consonantes. Aquí vienen unos números:

1: sóos

2: sóoke

3: sawken

4: konè sóokèy

5: kessmarey

Shionitse significa “nube negra”. En su cosmología, los onas consideran que es un brazo en el cielo iluminado, que existe desde la época en la cual se creó la luz y la oscuridad se quedó relegada.

Fuentes: https://youtu.be/hIcK3glbhkU?si=ZGd8znZqULmTJCvf; https://youtu.be/ySZlYSCSLt4.

Los kawésqars

El pueblo kawésqar vivía bien con el medio natural y sacaba de su abundancia todo lo que necesitaba para sobrevivir. Las canoas las hacían esculpiendo el interior del tronco de una conífera. Eran nómadas; cambiaban de lugar para abastecerse en alimentación. Había restricciones en cuanto a la caza. También comían mariscos. Cazaban y pescaban nutrias, erizos, mauchos, locos, lapas, etc. Los moluscos los hacían cocer con su concha directamente en el hogar. En unas islas, recolectaban bayas. Por fin, cazaban lobos marinos cuando había oportunidades, especialmente por la grasa.

Construían chozas con ramas y hojas. En kawésqar, at se traduce por “vivienda” o “campamento”. El fuego lo mantenían encendido de forma permanente, porque el frío era muy intenso. Cuando se varaba (s’échouait) una ballena[3], los indígenas construían carpas para invocar a los espíritus y se pintaban la cara para esas ceremonias. La pintura se hacía con bayas cocidas. Se pedía permiso, de una carpa a otra, a los espíritus para ir a recoger mariscos.

Cuando se acampaba en un lugar, también existía un momento de esparcimiento, que era de contar cuentos. Estos solamente se contaban por la noche, cuando había penumbra y niños. Los ruidos externos también se metían en el cuento y provocaban efectos alucinantes en el que escuchaba la historia.

En el siglo XX, murieron muchos kawésqars por las enfermedades traídas por los chilenos de origen europeo. Entre los descendientes de los sobrevivientes (que moran sobre todo en la ciudad chilena de Puerto Edén), todavía cuentan cuentos sobre animales de la fauna local, como los martines pescadores y los carpinteros. Aparentemente, la lengua kawésqar no está extinta.

Fuentes: https://www.youtube.com/watch?v=XP9JlwiT9K0; https://www.youtube.com/watch?v=osYc8Wmz2gM.

Para saber más sobre los encuentros entre los navegantes del siglo XVI y los autóctonos, puedes leer esta fuente (es bastante sintética):

González Díaz, S. y Urbina, S. (2023). Presencias invisibles. Entendiendo ciudad Rey Don Felipe en clave étnica. Autoctonía Revista: Ciencias Sociales e Historia. Universidad Bernardo O’Higgins, Centro de Estudios Históricos. https://www.redalyc.org/journal/7370/737077437009/html/ [consultado el miércoles, 3 de diciembre de 2025]


[1] Eso lo dice Cristina Calderón, cuya lengua materna no es el español. Como es difícil imaginar una embarcación sólida e impermeable fabricada así, yo supongo que se esculpían más bien dentro del tronco de un árbol, como hacían los kawésqares.

[2] No sé si te trata del Estrecho de Magallanes o del Canal Beagle.

[3] Eso era frecuente en el estrecho porque los cetáceos se dejaban engañar por ascenso y descenso de las mareas e iban a lugares que luego el mar descubría.


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El interés geoestratégico del estrecho de Magallanes en los siglos XVI y XVII

En los confines del mundo, el estrecho de Magallanes fue durante varios siglos la única conexión marítima entre los océanos Atlántico y Pacífico. Ubicado en el extremo sureño del continente americano, siempre ha sido un lugar inhóspito. Por lo tanto, en los siglos XVI y XVII, aquella zona austral estaba a la vez codiciada y temida. En adelante, vamos a analizar el interés geoestratégico de aquel archipiélago meridional, siguiendo la cronología de los acontecimientos.

El control de las especias como origen

Ya a finales de la Edad Media, los portugueses bordearon las costas africanas para encontrar un paso hacia las Molucas. En efecto, solo en ese archipiélago de la actual Indonesia se producían clavos de olor. En aquel entonces, las especias, y particularmente estas, podían ser más caras que el propio oro. Tenían mucho valor a nivel culinario y también se les atribuían virtudes medicinales. Desde la toma de Constantinopla por los turcos, la Cristiandad ya no tenía acceso a esos valiosos condimentos de las Indias Orientales. Así que los reinos ibéricos rivalizaron para encontrar rutas marítimas que les permitiesen conseguir aquellos preciosísimos productos. En 1488, Bartolomeu Dias de Novaes alcanzó el Cabo de Buena Esperanza, pero no pudo ir más allá, por violentas tormentas y porque la tripulación se amotinó.

Por su parte, las Coronas de Castilla y Aragón quisieron alcanzar las Molucas por otro rumbo. Por lo tanto, financiaron la expedición de Cristóbal Colón para que llegase a las Indias cruzando el océano Atlántico. El 12 de octubre de 1492, el marinero genovés llegó a lo que hoy se conoce como América. Los Reyes Católicos, que tenían una cierta idea de las culturas asiáticas, le pidieron al almirante que les trajese objetos que evidenciaran que había llegado a Asia. Él nunca pudo hacerlo.

Justo después, los lusos consiguieron ir más allá del Cabo de Buena Esperanza, con la expedición de Vasco de Gama. Esta pudo alcanzar el océano Índico el 22 de noviembre de 1497. Así que fueron los primeros en abrirse paso a las Molucas, bordeando la costa oriental de África.

En 1502, durante su cuarto viaje, Cristóbal Colón bordeó la costa caribeña. Se dio cuenta de que las masas continentales de América del Norte y del Sur se comunicaban de forma continua, pero no sabía que eso era lo que pronto iban a llamar el “Nuevo Mundo”. En el mismo periodo, Américo Vespucci bajó a lo largo de la costa brasileña hasta lo que hoy es Rio de Janeiro (y tal vez más allá). Después de pensar durante algún tiempo que estaba en una península asiática, estuvo convencido de que había encontrado tierras hasta entonces desconocidas. Por eso, en 1507, el geógrafo alemán Martín Waldseemüller propuso que se nombrara “América” al continente recién descubierto. En 1513, durante una expedición por el istmo de Panamá liderada por el conquistador Vasco Núñez de Balboa, el escudero Andrés Contero fue aparentemente el primer europeo en divisar el océano Pacífico. Los españoles lo llamaron “el mar del Sur”.

Por lo tanto, Carlos V quiso abrir un paso hacia ese mar para alcanzar las Molucas y poder rivalizar con los portugueses. Fernando de Magallanes era un marinero luso que ya conocía el estrecho de Malaca. Quería encontrar una forma de alcanzar el sudeste de Asia saliendo de Europa por el oeste. Firmado en 1494, el Tratado de Tordesillas había trazado una línea vertical en el océano Atlántico. Al este de esta, las tierras descubiertas y por descubrir iban a pertenecerle a Portugal; al oeste del límite, todo iba a ser propiedad de las Coronas de Castilla y Aragón. Entonces, si se llegaba a las Molucas por el oeste de la línea trazada, la zona de producción de las especias iba a pertenecerle legítimamente a España. En efecto, como no se conocían con exactitud ni la circunferencia de la Tierra ni la anchura del « mar del Sur », los castellanos creían que el valioso archipiélago estaba al este del « antimeridiano », es decir, en el hemisferio hispánico.

Por consiguiente, Carlos V armó una nueva flota, de cinco buques. La tripulación era muy variada. Había españoles, portugueses, italianos, alemanes, ingleses, griegos, indios de la India, entre otras personas. El hemisferio sur era totalmente desconocido, así como las dimensiones del continente americano y las del océano Pacífico. Después de cruzar el ecuador, los marineros notaron que el cielo había cambiado y tuvieron que apoyarse en constelaciones desconocidas para orientarse. Además, carecían de instrumentos para medir la longitud.

Los cinco buques de la expedición salieron de Sevilla el 10 de agosto de 1519. Después de cruzar el océano Atlántico, bajaron hacia el mediodía a lo largo de la costa oriental de Sudamérica. Cuando llegaron al Río de la Plata (el estuario que se ubica en la actualidad entre Argentina y Uruguay), pensaron haber encontrado el paso hacia el mar del Sur, pero se percataron de que era agua dulce. Pararon durante los meses de invierno en la actual Patagonia, luego prosiguieron su viaje y encontraron lo que hoy se conoce como el estrecho de Magallanes. Allí la travesía fue complicada. Un barco ya había naufragado antes y otro decidió desertar para regresar a España. Cuando salieron de aquella zona y alcanzaron el llamado “mar del Sur”, sus aguas estuvieron tan tranquilas que lo nombraron el “océano Pacífico”. Este era mucho más ancho de lo que había previsto Magallanes. Entonces la travesía se complicó, por el hambre y el escorbuto. Finalmente, llegaron a Filipinas. Allí, el jefe de la expedición se enteró de que las Molucas se ubicaban en el hemisferio portugués. Por desesperación y para compensar el fracaso, quiso apoderarse de unas islas, pero los indígenas no aceptaron su autoridad y lo mataron. Al final, solo una nave de las cinco que habían salido de España, la nao Victoria, regresó a Sevilla, al mando de Juan Sebastián Elcano. Llegó al puerto andaluz el 8 de septiembre de 1522. El buque estaba cargado de clavos de olor, lo que permitió reembolsar los gastos de todo el viaje. Entre los tripulantes estaba el italiano Antonio Pigafetta, cronista de la expedición que duró tres años y resultó ser la primera circunnavegación de la historia. Esto confirmó que la Tierra es redonda y que todos los mares están comunicados, lo que iba a ser muy importante en adelante para el comercio internacional.

Para conocer esa expedición con más detalles, puedes ver este vídeo:

Al cabo de unos años de rivalidad entre España y Portugal por el control de las especias, ambas potencias ibéricas llegaron a un acuerdo. Como explica Rafael Baldás en este artículo:

El asunto se zanjó en el Tratado de Zaragoza de 1529. A cambio de 350.000 ducados de oro, Carlos V renunció a sus supuestos derechos sobre la Especiería, pero no sobre las Filipinas. En 1533 la noticia ya había llegado a aquellas latitudes si bien aún quedaban diecisiete españoles vestidos con harapos y armados con armas melladas al mando de Hernardo de la Torre. Entre ellos se encontraba un aún desconocido Andrés de Urdaneta

Foto de Marina Zvada sobre Pexels.com

Una región a la vez codiciada y temida

Durante las décadas siguientes, los españoles no se interesaron mucho por el estrecho de Magallanes. La zona era hostil y difícil de navegar. En cambio, exploraron el océano Pacífico, sus archipiélagos y sus costas asiáticas y oceánicas mediante expediciones que salieron de los actuales Perú y México. Entre otras cosas, descubrieron una isla a la cual llamaron “Nueva Guinea” por la piel oscura de sus habitantes.

En 1579, el corsario inglés Francis Drake consiguió atravesar el estrecho y atacó al puerto español de Valparaíso (en el actual Chile). Por lo tanto, en 1581, la Corona encomendó a Pedro Sarmiento de Gamboa que se fuera al estrecho de Magallanes y a la Tierra del Fuego para reconocer aquella zona. También tenía la misión de fundar allí establecimientos fortificados para controlar el paso. Cabe recalcar que se trataba de la única vía navegable entre los océanos Atlántico y Pacífico en aquella época. Todo cambiaría varios siglos después con la construcción del canal de Panamá.

Durante su misión de reconocimiento, Sarmiento de Gamboa encontró varios grupos de indígenas y, después de engañarlos, capturó a cuatro autóctonos de dos etnias enemigas, aparentemente tres hombres de origen kawésqar y un tehuelche. Cosas parecidas habían ocurrido durante la expedición de Magallanes y las poblaciones locales empezaron a hacerse desconfiadas hacia los europeos. Estos querían raptar amerindios para que luego les sirvieran como intérpretes y para enterarse de las costumbres de las poblaciones que querían someter gracias a tales conocimientos.

En 1584, trescientos españoles al mando de Pedro Sarmiento de Gamboa fundaron la población de Rey don Felipe, tristemente conocida como el “puerto del hambre”. Estuvo ubicada a unos 60 kilómetros de la actual ciudad chilena de Punta Arenas. Abandonados a su suerte y enfrentados a una naturaleza hostil que no conocían, los habitantes murieron de hambre, frío, enfermedades y luchas internas. Las poblaciones locales tenían la capacidad de ayudarlos a adaptarse, como lo que cuenta la versión estadounidense del origen de Thanksgiving. Sin embargo, no lo hicieron porque las varias expediciones previas había dejado malos recuerdos. Entre esos pueblos originarios de tradición oral, se iba relatando lo acontecido. Durante los encuentros y desencuentros que se consignaron en las crónicas europeas, los navegantes (particularmente Drake y Sarmiento de Gamboa) notaron que los indígenas ya conocían unas palabras españolas o portuguesas, como « Jesús », « María », « capitán » y « paz ». Los investigadores Soledad González Díaz y Simón Urbina señalan que, en cada paso de buques europeos, unos hombres desaparecían. Es probable que unos hubieran terminado su vida entre los primeros habitantes de la zona y les hubieran enseñado algunas palabras muy útiles para la diplomacia que las generaciones siguientes iban a tener que implementar con las olas de invasores posteriores.

En 1618 y 1619, la expedición de los hermanos Nodal circundó la Tierra del Fuego. En 1633, Diego Ramírez de Arellano dibujó un mapa muy preciso de esa isla y de todo el estrecho. Los que descubrieron esas zonas peligrosas eran españoles. En aquel lugar inhóspito murieron muchos hombres, especialmente por el hambre. Hubo motines que se castigaron con la pena de muerte, tanto en las expediciones españolas como en las holandesas e inglesas. Sin embargo, con la experiencia se aprendía y, con el tiempo, hubo viajes que no perdieron ni a un solo hombre.

La toponimia en la zona es interesante. Quien tocaba una isla le daba un nombre, pero si otro barco de otra potencia llegaba al mismo lugar, lo desbautizaba y lo nombraba de una forma que honraba, por ejemplo, a su propio rey. El estrecho de Magallanes era una zona de rivalidades entre diferentes imperios coloniales, pero allí no hubo ninguna batalla naval. Solo era un lugar de pasaje.

Según Louise Bénat-Tachot, en aquella época, la zona era una tierra de incomunicación y “descomunicación”. La Corona Española usaba más bien el istmo de Panamá y el Río de la Plata para pasar, por vía terrestre, de un océano a otro. El estado de desprotección de la Patagonia Austral permitió que fuera usada por los rivales ingleses y holandeses. Aunque no consiguieron ocupar aquella región, los españoles la exploraron de manera cada vez más fina, para cartografiarla. No obstante, cabe notar un déficit de conocimientos etnográficos. En los mapas de aquella época, aparecen estereotipos, como un pingüino o un patagón con una flecha, dos veces más alto que un europeo. Todas las expediciones (incluso la del propio Magallanes) y tentativas de poblamiento fueron planeadas desde la metrópoli. El imperio colonial español era bastante centralizado, lo que le permitió resistir mejor al auge de los holandeses que los portugueses, que comerciaban cada vez más regional y localmente, sin muchos lazos con el rey establecido en Lisboa.

Foto de Luis Dalvan sobre Pexels.com

Para concluir, veamos cómo el ministerio francés de Educación resume y problematiza la cuestión del interés geoestratégico del estrecho de Magallanes en los siglos XVI y XVII:


Frecuentado desde la primera circunnavegación de la década de 1520, el estrecho de Magallanes ocupa un lugar singular en la Historia de la conquista de América y de la «primera globalización» (Serge Gruzinski, Les quatre parties du monde, 2004). Como «pasaje-mundo» (Mauricio Onetto Pávez, Historia de un pasaje-mundo, 2019), desempeña un papel fundamental en la construcción del imperio español entre Atlántico y Pacífico:

– Es la piedra angular de uno de los episodios clave en la carrera por las especias entre España y Portugal, entre el regreso a Sevilla de Sebastián Elcano en septiembre de 1522 y el Tratado de Zaragoza de 1529.

– Rápidamente, desde el final del siglo XVI, se encuentra en el corazón de las rivalidades con las otras potencias europeas, particularmente Inglaterra y las Provincias Unidas. En efecto, el control de esta vía de paso es crucial para proteger los puertos españoles ubicados a lo largo de la costa pacífica, y para garantizar la seguridad de los intercambios a través del océano Pacífico. Es objeto de varias tentativas de poblamiento y fortificación. Todas fracasan.

– La desafortunada experiencia de la navegación por los mares australes y de las dificultades encontradas para instalar el dominio español en aquella región del mundo fue esencial para encontrar vías alternativas con vistas a la expansión española, hacia las Filipinas – desde Nueva España – pero también hacia otros archipiélagos del Pacífico, como las Islas Salomón – desde el Perú.

– Los pasos sucesivos a lo largo de la Patagonia Atlántica, por el interior del Estrecho, frente a las costas del archipiélago del cabo de Hornos, por los canales y por los fiordos de la Patagonia Chilena, permitieron complementar y cartografiar aquel extremo sur a la vez codiciado y temido, aportando poco a poco un conocimiento cada vez más preciso. Iniciada con los datos observados sobre el terreno durante la expedición de Magallanes y Elcano, esa tarea colectiva fue enriquecida por todos los pasajes, fueran españoles, ingleses, franceses o neerlandeses.

Si se cambia la escala de análisis y se desciende desde la geopolítica mundial y los retos imperiales hacia una historia más local de la expansión española, se pueden considerar el Estrecho y el extremo sur del continente como un horizonte hacia el cual se proyectan las provincias más meridionales del virreinato del Perú. Desde el Río de la Plata, Tucumán y Chile, la voluntad de controlar los inmensos espacios terrestres y marítimos que se extienden hacia el austro fue constante a lo largo del período considerado y desembocó en un número importante de proyectos de conquista y de expediciones de reconocimiento. Eso lo explicaba la necesidad de prevenir cualquier alianza entre corsarios extranjeros e «indios rebeldes», de protegerse contra posibles incursiones de éstos, tanto en Chile como en el otro lado de la cordillera de los Andes y, por supuesto, de apropiarse de las inmensas riquezas atribuidas a los jefes de la misteriosa Ciudad de los Césares. Esta urbe mítica constituye un punto de convergencia particularmente notable, ya que se consideró que allí se habían instalado unos náufragos perdidos en el Estrecho en 1540, unos incas de Tucumán que habían huido de la derrota del Tawantinsuyu, pero también unos habitantes sobrevivientes de ciudades del sur de Chile, después del vencimiento de los españoles por las tropas reche-mapuche, en Curalaba, en 1598. Aquel lugar imaginario fue objeto de expediciones de búsqueda preparadas con muchos gastos desde Tucumán, Buenos Aires y varios puntos de Chile hasta la segunda mitad del siglo XVIII. Unas expediciones implementadas por una gran diversidad de protagonistas: aventureros aislados, altos representantes de la Corona y misioneros jesuitas. Su ubicación fue objeto de muchos debates y de numerosísimas tentativas para situarla en el mapa de Sudamérica.

Por fin, la historia de las expediciones hacia el Estrecho de Magallanes también es la de un sinnúmero de encuentros e interacciones entre distintos agentes hispano-criollos y las sociedades autóctonas que vivían en el extremo sur del continente y la Tierra del Fuego. El estudio de las fuentes permite tomar mejor en cuenta esos contactos a la vez a través del prisma de las relaciones políticas y militares, mediante aquel de los intercambios culturales y, por fin, permite analizar las representaciones de los patagones y sus evoluciones, desde el primer relato de Pigafetta.

Esta cuestión se enmarca en una doble actualidad:

– una de ellas es coyuntural: constituye un equivalente de la cuestión de historia contemporánea que estuvo en el programa de las oposiciones: el Canal de Panamá, durante otro periodo, con retos algo distintos. Sin embargo, las recientes discusiones geopolíticas acerca de esa zona centroamericana demuestran que el tema de los estrechos, de los istmos y de los pasajes americanos merece ser ahondado y estudiado durante un tiempo largo.

– la proximidad de las celebraciones del quinto centenario de la primera circunnavegación de Magallanes y Elcano (2019-2022) renovó el interés de la comunidad científica con América Austral, así que se puso a nuestra disposición una muy buena bibliografía actualizada y un mejor acceso a las fuentes contemporáneas de la cronología propuesta. Un número importante de crónicas de los siglos XVI y XVII fue objeto de reediciones recientes, con comentarios críticos esmerados. Muchas otras ya están disponibles en línea. Numerosos estudios especializados sobre cada una de las temáticas que abarca esta cuestión se han publicado en los últimos años. Por fin, este asunto permite movilizar los debates planteados recientemente por las grandes tendencias historiográficas que son la Historia Global, las Historias Conectadas, la Historia Atlántica o la antropología histórica.

Fuente: Oposiciones externas de la agregación de la enseñanza secundaria – Sección idiomas extranjeros: español – Programa de la sesión 2026 © www.devenirenseignant.gouv.fr – Página 11 sobre 18 – 29 de abril de 2025

Redacción del artículo y traducción de la conclusión: Jean O’Creisren

Corrección y control de la calidad de la lengua: Nadia Micaela Segovia Baldi.

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Fuentes del artículo

Almagia, R. (fecha desconocida). VESPUCCI AMERIGO (1454-1512). Encyclopædia Universalis. https://www.universalis.fr/encyclopedie/amerigo-vespucci/ [consultado el viernes, 9 de mayo de 2025]

Al Sur del Mundo (31 de diciembre de 2020). Estrecho de Magallanes. [Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=6qTNfMhYd3s&t=7s [consultado el viernes, 9 de mayo de 2025]

Balbás, R. (2024). La feroz guerra entre España y Portugal por las especias de Asia: « No dejéis un castellano vivo ». El español. https://www.elespanol.com/historia/20240424/feroz-guerra-espana-portugal-control-especias-no-dejeis-castellano-vivo/849915068_0.html [consultado el viernes, 14 de noviembre de 2025]

BBC News Mundo (8 de septiembre de 2022). El brutal viaje de Magallanes y Elcano en el que solo sobrevivieron 18 de los 250 tripulantes. [Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=ShRgsaX_noQ&t=45s [consultado el sábado, 15 de noviembre de 2025]

Cartwright, M., traducido al francés por Étiève-Cartwright, B. (2021). Vasco de Gama. World History Encyclopedia® en français. https://www.worldhistory.org/trans/fr/1-18064/vasco-de-gama/ [consultado el viernes, 14 de noviembre de 2025]

Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes (fecha desconocida). El Tratado de Tordesillas, testimonio de la memoria del mundo. Gobierno de España ­| Ministerio de Cultura. https://www.cultura.gob.es/cultura/mc/bellasartes/historia/proyectos-web-bellas-artes/exposicion-virtual-centenario/3tesoro-patrimonial/16tratado-tordesillas.html [consultado el viernes, 14 de noviembre de 2025]

El Debate (17 de junio de 2023). Elcano y los marinos, exploradores y cartógrafos españoles: los descubridores del Mar del Sur. [Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=xgTe-Yc-rqM [consultado el viernes, 24 de octubre de 2025]

Fernández, T. y Tamaro, E. «Biografia de Fernando de Magallanes» [Internet]. Barcelona, España: Editorial Biografías y Vidas, 2004. Disponible en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/magallanes.htm [consultado el viernes, 14 de noviembre de 2025]

González Díaz, S. y Urbina, S. (2023). Presencias invisibles. Entendiendo ciudad Rey Don Felipe en clave étnica. Autoctonía Revista: Ciencias Sociales e Historia. Universidad Bernardo O’Higgins, Centro de Estudios Históricos. https://www.redalyc.org/journal/7370/737077437009/html/ [consultado el miércoles, 3 de diciembre de 2025]

Isben, R. (2025). Los cuatro viajes de Cristóbal Colón. Biografías que inspiran. https://biografiasqueinspiran.com/espana/historicos/biografia-cristobal-colon/cuatro-viajes-de-cristobal-colon/#Cuarto_viaje_1502_La_busqueda_del_paso_hacia_Asia [consultado el viernes, 14 de noviembre de 2025]

Jarabo, C. (2025). Bartolomé Díaz de Novaes, descubridor del Cabo de Buena Esperanza. España en la historia. https://espanaenlahistoria.org/personajes/bartolome-diaz-de-novaes-descubridor-del-cabo-de-buena-esperanza/ [consultada el viernes, 14 de noviembre de 2025]

Ministerio francés de Educación Nacional (2025). Concours externe de l’agrégation du second degré – Section langues vivantes étrangères : espagnol – Programme de la session 2026. Ministère de l’Éducation nationale, de l’Enseignement supérieur et de la Recherche. file:///C:/Users/utilisateur/Downloads/agr-gation-externe-section-langues-vivantes-trang-res-espagnol—programme-de-la-session-2026-16715-1.pdf [consultado el miércoles, 12 de noviembre de 2025]

Mr. Echo (actualizado el 18 de octubre de 2025). La Ciudad de los Césares: mapas, expediciones y un mito. El Reto Histórico. https://elretohistorico.com/la-ciudad-de-los-cesares-mapas-expediciones-y-un-mito/ [consultado el viernes, 14 de noviembre de 2025]

Pérez Pimentel, R. (2025). Contero Andrés. Rodolfo Pérez Pimentel. https://rodolfoperezpimentel.com/contero-andres-2/ [consultado el viernes, 14 de noviembre de 2025]

UMAGTV2 Auditorio (8 de noviembre de 2018). Historia global de los estrechos: Estrecho de Magallanes siglo XVI. [Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=gAMian_txXg [consultada el sábado, 18 de octubre de 2025]


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Commentaire linguistique sur Quevedo

¡¡Hola tod@s!!

Ces jours-ci, je passe les oraux de l’agrégation externe d’espagnol. C’est dans cette optique que j’ai écrit il y a quelques mois « L’ingérence et la corruption dans l’histoire politique de l’isthme de Panama (1501-1941) ».

Ce dimanche 23 juin an de grâce 2024, je sors de ma première épreuve (explication de texte, avec un sujet très perché) et je discute avec d’autres candidats, notamment de l’épreuve de commentaire linguistique, à laquelle nous aurons droit demain. Je me rends compte que je suis complètement à la ramasse dans ce que je suis censé connaître. Vous me connaissez : j’aime les défis ! 💪 Ceux s’entre vous qui me suivent depuis longtemps savent que je peux me taper 20h de car pour éviter de polluer en prenant l’avion et que je suis capable de marcher 40 km en un jour en mode clodo parce que je dois arriver à telle date à tel endroit pour pouvoir faire la manche. Ceux qui me connaissent personnellement savent aussi que je peux passer une nuit blanche pour fignoler une traduction avant de sauter dans un covoiturage pour réclamer mon visa au consulat d’Algérie. Récemment, je me suis couché à 5h50 pour corriger des copies dans les délais et me suis levé à 7h pour pouvoir faire passer des oraux à 8h30. Cette agreg, je la prépare en mode guerrier, avec les moyens du bord, donc j’ai un peu dépassé ma dose habituelle de caféine pour rédiger cet article avant de me reposer pour l’épreuve de linguistique du lendemain. 😉

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Voici l’extrait que j’ai choisi de commenter, tiré de Los Sueños, de Francisco de Quevedo (Espagne, première moitié du XVIIe siècle). Il s’agit d’un sujet qui est tombé à la session 2023.

PRÓLOGO AL INGRATO Y DESCONOCIDO LECTOR

Eres tan perverso que ni te obligué llamándote pío, benévolo ni benigno en los demás discursos porque no me persiguieses; y ya desengañado quiero hablar contigo claramente. Este discurso es el del infierno; no me arguyas de maldiciente porque digo mal de los que hay en él, pues no es posible que haya dentro nadie que bueno sea. Si te parece largo, en tu mano está: toma el infierno que te bastare y calla. Y si algo no te parece bien, o lo disimula piadoso o lo enmienda docto, que errar es de hombres y ser herrado de bestias o esclavos. Si fuere oscuro, nunca el infierno fue claro; si triste y melancólico, yo no he prometido risa. Solo te pido, lector, y aun te conjuro por todos los prólogos, que no tuerzas las razones ni ofendas con malicia mi buen celo. Pues, lo primero, guardo el decoro a las personas y solo reprehendo los vicios; murmuro los descuidos y demasías de algunos oficiales sin tocar en la pureza de los oficios; y al fin, si te agradare el discurso, tú te holgarás, y si no, poco importa, que a mí de ti ni dél se me da nada. Vale.

DISCURSO

Yo, que en el Sueño del Juicio vi tantas cosas y en El alguacil endemoniado oí parte de las que no había visto, como sé que los sueños las más veces son burla de la fantasía y ocio del alma, y que el diablo nunca dijo verdad, por no tener cierta noticia de las cosas que justamente nos esconde Dios, vi, guiado del ángel de mi guarda, lo que se sigue, por particular providencia de Dios; que fue para traerme, en el miedo, la verdadera paz. Halléme en un lugar favorecido de naturaleza por el sosiego amable, donde sin malicia la hermosura entretenía la vista (muda recreación), y sin respuesta humana platicaban las fuentes entre las guijas y los árboles por las hojas, tal vez cantaba el pájaro, ni sé determinadamente si en competencia suya o agradeciéndoles su armonía. Ved cuál es de peregrino nuestro deseo, que no halló paz en nada desto. Tendí los ojos, cudiciosos de ver algún camino por buscar compañía, y veo, cosa digna de admiración, dos sendas que nacían de un mismo lugar, y una se iba apartando de la otra como que huyesen de acompañarse. Era la de mano derecha tan angosta que no admite encarecimiento, y estaba, de la poca gente que por ella iba, llena de abrojos y asperezas y malos pasos. Con todo, vi algunos que trabajaban en pasarla, pero por ir descalzos y desnudos, se iban dejando en el camino unos el pellejo, otros los brazos, otros las cabezas, otros los pies, y todos iban amarillos y flacos. Pero noté que ninguno de los que iban por aquí miraba atrás, sino todos adelante. Decir que puede ir alguno a caballo es cosa de risa. Uno de los que allí estaban, preguntándole si podría yo caminar aquel desierto a caballo, me dijo:

-San Pablo le dejó para dar el primer paso a esta senda.

Y miré, con todo eso, y no vi huella de bestia ninguna. Y es cosa de admirar que no había señal de rueda de coche ni memoria apenas de que hubiese nadie caminado por allí jamás. Pregunté, espantado desto, a un mendigo que estaba descansando y tomando aliento, si acaso había ventas en aquel camino o mesones en los paraderos.

Respondióme:

¿Venta aquí, señor, ni mesón? ¿Cómo queréis que le haya en este camino, si es el de la virtud? En el camino de la vida -dijo- el partir es nacer, el vivir es caminar, la venta es el mundo, y en saliendo della, es una jornada sola y breve desde él a la pena o a la gloria.

Diciendo esto se levantó y dijo:

-¡Quedaos con Dios!; que en el camino de la virtud es perder tiempo el pararse uno y peligroso responder a quien pregunta por curiosidad y no por provecho.

Source : Francisco de Quevedo, Los Sueñoshttps://freeditorial.com/es/books/sueno-del-infierno/readonline [consultée le 14 juin 2024]. Référence exacte de l’extrait : QUEVEDO, Francisco de, Los sueños, « Sueño del infierno », page 170, depuis « PRÓLOGO AL INGRATO… » jusqu’à « por curiosidad y no por provecho », p. 174.

  • Lecture de l’extrait : comment prononcer et justifier la prononciation ?

Voici ce que précise le Rapport du jury de la session 2023 :

« Le texte de Quevedo, daté de 1627, est publié alors que la vélarisation visant à différencier le phonème fricatif palatal du phonème fricatif apico-alvéolaire est désormais attestée. Il convient donc de produire cette vélarisation pour réaliser phonétiquement le graphème « j » et le graphème « g » (+voyelle palatale). La réalisation interdentale du phonème fricatif (pré)-dorso-dental issu de la désaffrication n’a, elle, en revanche, pas encore eu totalement lieu au moment où l’œuvre est publiée. Il n’est donc pas correct de produire un son interdental ([θ]) pour réaliser phonétiquement les graphèmes « z » (+ voyelle centrale ou voyelle vélaire) et « c » (+ voyelle palatale) ; en outre, le phénomène du yeísmo, qui consiste à ne pas opérer la distinction phonétique entre le phonème liquide latéral palatal correspondant au digraphe « ll » et celle du phonème fricatif palatal central correspondant au graphème « y » (+ voyelle) est attesté dès la fin du Moyen Âge, même s’il reste longtemps marginal. Au XVIIe siècle, il est encore considéré comme populaire ; le statut social de Quevedo et la nature même de son texte invitent donc, sur critère diastratique, à maintenir la distinction et à ne pas proposer de lecture yeísta. »

Sarah VOINIER et Cyril MÉRIQUE

Par ailleurs, comme l’observe Cristina Tabernero Sala dans le chapitre “La lengua española del Siglo de Oro en Los sueños de Quevedo”, c’est au cours de cette période que s’achève le processus de distinction phonologique entre la bilabiale occlusive /b/ et la fricative /v/.

Source : Javier Espejo Surós y Carlos Mata Induráin (eds.), Lienzos ficticios, fantasías oníricas. Estudios en torno a «Los sueños» de Quevedo, Pamplona, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra, 2023. Colección BIADIG (Biblioteca Áurea Digital), 70 / Publicaciones Digitales del GRISO. ISBN: 978-84-8081-755-4. [disponible gratuitement sous format numérique sur le site de l’Université de Navarre]

  • Qu’en est-il au niveau de la graphie ?

À l’époque de Quevedo, les normes graphiques du castillan n’étaient pas établies de manière aussi stricte qu’aujourd’hui. Dans cet extrait, on observe notamment l’adjectif masculin pluriel cudiciosos (cupides). Dans d’autres passages, l’auteur hésite entre cudicia et la forma actuelle codicia pour faire référence à la convoitise et à la cupidité.

Dérivé du latin fabulare, le verbe hablar (parler) a déjà remplacé le F initial de l’étymon, disparu phonétiquement, par un H au niveau graphique.

  • Exercice de phonétique historique

Apprenant la veille pour le lendemain qu’il faut être capable de mener un exercice de linguistique diachronique montrant comment tel mot est passé du latin à l’espagnol, je regrette de ne pas avoir pris de temps de consulter mes cours de L2. Pas de panique ! J’ai trouvé une ressource très intéressante en la matière (émanant de la Xunta de Galice) et j’ai bûché dessus pendant une bonne partie de l’après-midi. 😊

Remontons donc, pour commencer, l’étymologie du mot infierno (enfer), qui apparaît non seulement dans l’extrait à analyser, mais aussi maintes fois dans l’ouvrage. L’étymon latin est l’adjectif īnfernus, a, um, qui signifie « d’en bas, d’une région inférieure » ou « des enfers, infernal » (source : Gaffiot). Cette entrée nous renvoie à īnfernī, ōrum, m., à savoir « le séjour des dieux », qui est le pluriel d’un substantif de la deuxième déclinaison propre au latin d’Église : « īnfernus, ī, m., l’enfer » (source : Gaffiot). Le substantif espagnol infierno dérive de l’accusatif īnfernum de ce dernier. Dans ce cas comme systématiquement, le -m final disparaît. En espagnol, l’accent tonique tombe sur l’avant-dernière syllabe, puisque le mot, devenu infernu-, se termine par une voyelle. Or, le E tonique du latin diphtongue en IE, tandis que la position finale de la voyelle -u non accentuée s’ouvre en /o/. Cela nous donne bien le substantif infierno.

Essayons avec un autre exemple, à savoir le substantif diablo, qui vient du latin tardif « dĭăbŏlus, ī, m. ([du grec] διάϐολος), le diable, l’esprit de mensonge » (RAE et Gaffiot). Il s’agit également d’un étymon issu de la deuxième déclinaison des noms masculins, dont l’accusatif singulier est donc dĭăbŏlum. De la même manière, le -m final disparaît et le -u atone qui se retrouve donc en position finale s’ouvre en /o/. À l’exception du A, les voyelles post-tonique ont tendance à disparaître, à l’instar du I de nobilem qui devient noble ou du U de tabulam qui évolue en tabla. Ici, cela s’applique au phonème post-tonique /o/. *diábolo devient diablo.

Prenons enfin de verbe nacer (naître), qui apparaît à la troisième personne du pluriel à l’imparfait de l’indicatif : nacían. En latin, « ils/elles naissaient » se dit nascebantur (du verbe déponent nascor, nascĕris, natus sum, nata sum, natum sum…, – , nasci). Bon, ça paraît tordu… Je vais essayer avec un autre mot. 😉

Derecha (droite) vient de « dīrēctus (dērēctus), a, um, part. de dirigo pris adjt, […] qui est en ligne droite ». On part de l’accusatif féminin dīrēctam, où le -m final est élidé. Le /i/ long de la syllabe initiale devrait se maintenir, mais semble s’ouvrir en /e/. En fait, il ne s’agit pas d’une aperture, puisque dērēcta(m) est une variante de dīrēcta(m) en latin. Le groupe consonantique CT se palatalise en /tʃ/ sous l’influence d’un yod. Le /k/ se vocalise en dans un premier temps en Y, empêchant la diphtongaison du E tonique en IE. Le groupe /kt/ évoluera donc en /Yt/ avant de se palataliser en /tʃ/. À l’instar de noctem qui devient noche, dērēctam se transforme au fil du temps en derecha.

  • Exposé de la morphosyntaxe

Chez Quevedo, les laísmos, leísmos et loísmos sont assez fréquents. Dans cet extrait, nous ne repérons qu’un cas de leísmo, dans la réplique suivante : “¿Venta aquí, señor, ni mesón? ¿Cómo queréis que le haya en este camino, si es el de la virtud?” Ici, le pronom personnel le est inapproprié, puisqu’il ne remplit pas une fonction de COD, mais de COI renvoyant à venta et à mesón. Collectivement, ces deux substantifs donnent lieu à un masculin pluriel, donc le pronom COD devrait être los.

À ce stade de l’évolution de la langue, on note des cas d’enclise à la suite de verbes conjugués à la première personne du singulier au passé simple : Halléme. Cet usage n’est plus en vigueur en espagnol contemporain.

On note aussi quelques cas de construction partitive, avec le possessif contractant la préposition de avec un pronom personnel (dél), ou une contraction du même type avec le démonstratif neutre esto, ce qui donne desto. Cela est typique de l’espagnol archaïque et existe encore en portugais.

  • Rubrique de sémantique et pragmatique

La sémantique est la branche de la linguistique qui étudie la question du sens. La pragmatique est un autre champ des sciences du langage, assez récent. Si vous voulez en savoir plus, vous auriez pu lire il y a encore quelques mois un article de Jacques Moeschler qui n’est plus en ligne. À titre personnel, j’ai eu des cours de pragmatique à la fac il y a un certain nombre d’années. Je n’y comprenais absolument rien, les autres étudiants non plus, et le prof sans doute pas beaucoup plus que nous. À l’heure où je publie cet article, nous sommes à moins de 13 heures du moment où je recevrai mon sujet. J’ai donc autre chose à faire que de me casser la tête sur cette discipline ésotérique (dont dormir une nuit à peu près complète). Ainsi, je vais me concentrer sur la sémantique.

Quelques mois plus tard, je mets à jour cet article alors que je prépare un autre concours où la maîtrise de notions linguistiques est importante. Dans ce contexte, je viens de regarder une vidéo qui explique clairement cette discipline complexe. Si vous souhaitez approfondir ce sujet, n’hésitez pas à la visionner :

À ce titre, je relève surtout le subjonctif futur dans te agradare el discurso, qui fait référence à une éventualité dans le futur. En effet, s’il lit le prologue, le lecteur n’a pas encore commencé le Rêve de l’Enfer. Il le lira éventuellement dans le futur et le fait qu’il lui plaise relève d’une éventualité encore plus faible. Le futur du subjonctif n’est quasiment plus utilisé en espagnol, sauf dans certains documents juridiques.

  • Traduction

PROLOGUE À L’ATTENTION DU LECTEUR INGRAT ET INCONNU

Tu es si pervers que je ne t’ai même pas flatté en t’appelant « pieux », « bienveillant » ou encore « attentionné » dans les autres discours afin que tu ne me persécutes guère ; et, après t’avoir désillusionné, je veux converser avec toi en toute franchise. Ce discours est celui de l’enfer ; ne me traite pas de médisant parce que je parle mal de ceux qui s’y trouvent. En effet, il est impossible qu’il y ait là-bas quelqu’un de bon. S’il te semble long, il est dans ta main : prends l’enfer qui te suffit et tais-toi. Et, si quelque chose ne te semble pas bien, puisse le pieux passer outre et puisse le sage le changer, car errer est le propre de l’homme tandis qu’être ferré est le propre des bêtes et des esclaves. Si c’est sombre, l’enfer n’a jamais été clair ; si c’est triste et mélancolique, je n’ai pas promis de rires. Je te demande seulement, lecteur, et je te conjure même par tous les prologues, de ne pas me prêter de fausses intentions et de ne pas offenser par ta malice mon bon zèle. Car, premièrement, je respecte les honneurs dus aux personnes et je ne réprimande que sur les vices ; je médis contre les négligences et les excès de certains professionnels sans toucher à la pureté de leur métier ; enfin, si ce discours ne te plaît point, tu t’arrêteras [de lire] et, si tu ne le fais point, peu importe, car moi, je n’obtiens rien ni de toi ni de lui. Dieu te garde.

DISCOURS

Moi, dans le Rêve du Jugement, je vis tant de choses et, dans L’huissier possédé, j’entendis une partie de celles que je n’avais pas vues. Je sais bien que les rêves sont le plus souvent une tromperie de l’imagination et un loisir de l’âme, et que le diable n’a jamais dit la vérité, car il ne connaît pas avec certitude les choses que Dieu nous cache de manière juste. Néanmoins, je vis, guidé par mon ange gardien, ce qui suit, par la providence particulière de Dieu ; cet esprit vint pour m’apporter, dans la peur, la paix authentique. Je me trouvai en un lieu favorisé de nature par l’aimable quiétude, où, sans malice, la beauté divertissait la vue (un ressourcement bucolique muet) et où, sans réponse humaine, les sources conversaient parmi les galets, de même que les arbres à travers leurs feuilles. Peut-être l’oiseau chantait-il ; je ne sais pas précisément s’il le faisait de lui-même ou en remerciement [à ces éléments minéraux et végétaux] pour leur harmonie. Voyez à quel point notre désir est en pèlerinage, qui n’a trouvé la paix en rien de cela. Je levai les yeux, envieux de voir un quelconque chemin sur lequel chercher de la compagnie et je vois, chose digne d’étonnement, deux sentiers qui naissaient à même endroit, et l’un s’éloignait de l’autre, comme s’ils se fuyaient mutuellement. Celui de droite était si étroit qu’il n’admet aucun renchérissement et était, du fait du peu de gens qui l’empruntaient, plein de buissons d’épines, d’irrégularités sur le sol à fouler et de mauvaises stations. Malgré tout, je vis quelques voyageurs qui s’évertuaient à le suivre, mais, comme ils marchaient pieds nus et dénudés, ils perdaient en cours de route la peau pour certains, les bras pour d’autres, ou la tête, ou encore les pieds, et tous étaient jaunes et maigres. Néanmoins, je remarquai qu’aucun de ceux qui avaient emprunté ce chemin ne regardait en arrière ; au contraire, tous allaient de l’avant. Dire qu’on puisse y voyager à cheval est risible. Je demandai à l’un de ceux qui s’y trouvaient si je pouvais traverser ce désert à cheval. Il me répondit : – Saint Paul a laissé le sien pour [pouvoir] faire le premier pas sur ce sentier. Et je regardai, avec tout cela, et ne vis aucune la trace de pas d’aucune bête. Et ce fut chose étonnante qu’il n’y eût aucune marque de roue de voiture [hippomobile], ni à peine de signes attestant qu’il y n’eût jamais quelqu’un qui marchât par-là. Effrayé par ceci, je demandai à un mendiant qui était en train de se reposer et de reprendre haleine s’il y avait, par hasard, des tavernes sur ce chemin ou des auberges dans les lieux d’étape.

Il me répondit :

– Une taverne ici, monsieur, ou même une auberge ? Comment pourrait-il y avoir de cela sur ce chemin ? Vous voyez bien c’est celui de la vertu ! Sur le chemin de la vie, [me] dit-il, le point de départ est la naissance, vivre revient à cheminer, l’auberge est le monde et, lorsqu’on la quitte, il n’y a qu’un seul jour de marche bien bref entre le monde et le châtiment ou la gloire.

Sur ces mots, il se leva et dit :

– Dieu vous garde ! En effet, sur le chemin de la vertu, c’est perdre son temps que de s’arrêter et il est dangereux de répondre à qui interroge par curiosité et non en vue du salut de son âme.

Source : Francisco de Quevedo, Los Sueñoshttps://freeditorial.com/es/books/sueno-del-infierno/readonline [consultée le 14  juin 2024]

Voilà pour l’aperçu d’une épreuve de linguistique à l’agrégation externe d’espagnol. C’est en tout cas la production d’un candidat parmi d’autres et je n’ai aucune assurance de la note que le jury attribuerait à ce contenu. Si, après la lecture de la dernière section, vous cherchez un traducteur ou une traductrice compétent(e) pour traduire une œuvre du Siècle d’or, le mode d’emploi d’une machine à café ou un document médical sur les bienfaits du sommeil, cliquez sur ce lien ! 😉

Jean O’Creisren


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La injerencia y la corrupción en la historia política del istmo de Panamá

En Panamá existe la mayor mina de cobre de Centroamérica, que genera cerca del 4% del PIB y el 65% de los ingresos de exportaciones. La explota el consorcio canadiense First Quantum Minerals. El 20 de octubre de 2023 fue aprobado el contrato entre esta y el Estado panameño para 20 años renovables. A partir de esta fecha empezaron protestas. Unas asociaciones ambientales, gremios, sindicatos, grupos indígenas, estudiantes, entre otros, exigieron la cancelación del acto. Denunciaron la corrupción y quisieron proteger los recursos naturales. También consideraron que esta medida no respeta la soberanía nacional, siendo la explotación de la mina, un robo al pueblo panameño. Para entender bien las raíces de este conflicto, podemos hacer un recorrido por la historia del Istmo

Antes de profundizar este tema, cabe definir debidamente los conceptos clave. Según el Diccionario panhispánico del español jurídico (de la Real Academia Española), la injerencia es la “intromisión, actuación sin habilitación ni título en un negocio o competencia ajenos.” En este artículo vamos a considerar la definición del derecho internacional, es decir, el hecho de que un Estado o una organización internacional intervenga en los asuntos internos de un Estado soberano sin el consentimiento de éste (véase una definición más completa en francés en la página web de la ENS de Lyon). En cuanto a la corrupción, el Diccionario Jurídico Elemental (de la firma de auditoría salvadoreña Jacobo & Asociados) la define de esta forma: “Se estimaba tal el acto de quienes, estando revestidos de autoridad pública, sucumbían a la seducción, como los realizados por aquellos que trataban de corromperlos. En realidad, la corrupción venía a confundirse con el soborno o el cohecho. Pero en el presente, corrupción equivale a destruir los sentimientos morales de los seres humanos.”

Considerando estos elementos, nos podemos preguntar: ¿qué papel desempeñaron la injerencia, otros tipos de influencia extranjera legítima e ilegítima, así como la corrupción y las otras formas de manipulación por parte de actores foráneos, en la historia política del Istmo de Panamá desde la era colonial hasta mediados del siglo XX?

Para contestar esta cuestión, vamos a seguir el curso de la historia de la zona, empezando por la fase que se extiende de la conquista española al proyecto de canal francés (1501-1879). Luego nos interesaremos en el papel de la influencia extranjera en la construcción del canal y la independencia de Panamá (1879-1914). Por fin, terminaremos nuestro estudio cronológico considerando lo que pasó entre el final de las obras del canal de Panamá y la II Guerra Mundial (1914-1941).

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  1. De la conquista española al proyecto de canal francés (1501-1868)

Entre dos océanos y dos subcontinentes, el Istmo de Panamá está ubicado en un lugar estratégico y naturalmente abierto a la influencia de varios pueblos. Vamos a ver que esto ya se documenta mucho antes del proyecto de canal interoceánico.

El principio de la injerencia en el Istmo de Panamá, según lo que han registrado los historiadores, podemos afirmar de forma segura que se remonta a 1501, cuando los europeos pisaron por primera vez esa tierra. El propio Cristóbal Colón la visitó en su cuarto viaje, en 1502, y le escribió al rey Fernando el Católico que eran las tierras más fértiles del mundo. Entonces los españoles se asentaron allí y fueron acosados por los indígenas desde el principio. Vasco Núñez de Balboa los sometió y trabó amistades con unos caciques potentes. Estos le revelaron la existencia de otro mar, donde prosperaban unos reinos muy ricos en oro. En 1513, la expedición encabezada por el conquistador llegó al Océano Pacífico, en donde los indios le confirmaron la existencia de un gran reino en el sur, es decir, el Imperio Incaico. Así que se construyó la ciudad de Panamá la Vieja, que sirvió como base para conquistar Sudamérica.

En la era colonial, los españoles tuvieron que enfrentarse a la injerencia de otras potencias europeas y a los piratas del Caribe. En efecto, Portobelo era la ciudad en la cual se almacenaban los tesoros provenientes de América del Sur. El famoso bucanero Francis Drake trató de tomar la zona para establecer una base inglesa en el Caribe y poner en jaque al imperio colonial español. Fue derrotado y murió en 1596 frente a Portobelo. Esa ciudad también fue atacada por el pirata Morgan, que luego incendió Panamá la Vieja, de la cual solo quedan escombros hoy en día. En 1663 se fundó la ciudad actual en un lugar mejor defendible. Más adelante, unos escoceses fundaron colonias en el Darién, con la intención de conectar ambos océanos mediante un camino. Luego de conflictos con los españoles, la paz fue firmada en 1700 y los británicos abandonaron ese proyecto. En el siglo XVIII, que marcó el principio de la decadencia del imperio español en América, la zona del Istmo tuvo que enfrentarse a los ataques constantes de los piratas del Caribe, así como a los conflictos con indios de Nicaragua y del Darién que acabaron con muchas poblaciones. En 1746, los ingleses le dieron el golpe de gracia a Portobelo, así que los españoles dejaron de almacenar riquezas allí. Las familias adineradas ya habían empezado a abandonar el territorio istmeño, que empezó a decaer.

Por lo tanto, Panamá empezó el siglo XIX como una pequeña provincia olvidada de un imperio en plena decadencia. Otras influencias extranjeras, es decir, las revoluciones norteamericana y francesa, difundieron ideas de independencia por América. Aprovechando el debilitamiento de la Corona Española por la invasión napoleónica, Simón Bolívar encabezó la revuelta en la zona y derrotó los ejércitos españoles en la batalla decisiva de Boyacá (actual Colombia) el 7 de agosto de 1819. El Istmo pasó a formar parte de la Gran Colombia. Alrededor del año 1835, EE. UU. demostró su primer interés por la zona. En efecto, ya había comprado Luisiana a los franceses, tendiendo un acceso al Caribe. El territorio istmeño es una franja de tierra muy fina, que permite fácilmente pasar de un mar a otro. Ahora bien, en 1848 empezó la llamada « fiebre del oro ». Se explotaban minas en California y Panamá era la ruta más segura para que los minerales se trasladaran hasta la costa oriental de los Estados Unidos. En efecto, el Middle West estaba marcado por los conflictos con los indios, y estos pueblos masacrados y hechos hambrientos por los estadounidenses no dejaban ninguna oportunidad de emboscar las diligencias y los trenes que cargaban mercancías y materias primas valiosas. Así que el oro transitaba por Panamá. Se descargaban los buques en la costa pacífica, luego el cargamento se trasladaba en canoas por el río Chagres, y por fin lo transportaban burros hasta el Caribe. Ya el presidente norteamericano Andrew Jackson (1829-1837) pensaba en la idea de un canal interoceánico. En la década de 1850 se firmó un tratado entre EE. UU. y Colombia para usar el Istmo como ruta comercial. En 1855 se inauguró la línea ferroviaria que fue el inicio de la compañía de ferrocarril de Panamá. Colón fue construida en aquella época, como punto terminal en el Atlántico de esta conexión, y también para que sirviera de puerto a los grandes buques de vapor. Luego de la inauguración de esta línea, miles de personas cruzaban el Istmo constantemente.

En suma, ya antes del proyecto francés de canal interoceánico, Panamá era vista por todos como una tierra estratégica y llena de riquezas. Así que todas las potencias de la zona la codiciaban. Entre el siglo XVI y mediados del siglo XIX, unos y otros intentaban conquistarla con armas. Veremos que, en la era contemporánea, otros medios se usaron más para apoderarse de este lugar tan deseado.

La historia del Istmo de Panamá es apasionante.

II. La construcción del canal y la independencia de Panamá (1869-1914)

Sin duda alguna, el gran giro en la historia del Istmo fue la construcción del canal, que llevó a la independencia de la República de Panamá. ¿Cuál fue el papel de las potencias extranjeras en estos fenómenos? ¿Qué armas usaron para que las cosas ocurriesen según su voluntad en esta franja de tierra tan codiciada?

En 1869, el comandante norteamericano Thomas Oliver Selfridge dirigió una expedición a través del Istmo para ver si se podía construir un canal interoceánico allí. Casi todos murieron de una misteriosa fiebre, así que EE. UU. apoyó otro proyecto, en Nicaragua. Por su parte, el famoso diplomático francés Ferdinand de Lesseps envió a la misma zona al ingeniero Lucien Napoléon Bonaparte-Wyse, que tenía la ambición de marcar la historia, como su tío abuelo, el emperador Napoleón I. De igual modo, los hombres cayeron unos tras otros, así que el explorador avanzó costara lo que costase para alcanzar la costa pacífica antes de que la fiebre de la selva lo alcanzara a él. Después de conseguirlo, preparó rápidamente un contrato con el gobierno colombiano para construir un canal que en el Istmo. El conde de Lesseps apoyó este proyecto, ocultando los muertos de la expedición de Wyse. En mayo de 1879, se convocó una reunión con los mejores ingenieros del mundo, para que decidieran cuál proyecto elegirían entre la ruta nicaragüense y la panameña. Thomas Oliver Selfridge y Ferninand de Lesseps se encontraban frente a frente. Este supo vender sueño y propuso un canal a nivel, como hizo con prestigio en Suez. No habló de la misteriosa fiebre y confió en el éxito porque la mayoría de los presentes eran franceses. Su proyecto ganó por muy poco margen. El gobierno francés no lo apoyó, así que la compañía encargada de la construcción del canal buscó fondos privados, compró la prensa y atrajo accionistas con la idea de que Panamá era un sinónimo de progreso. En 1881 empezaron las obras bajo la dirección de Henri Bionne. Llegaron miles de obreros, en su mayoría oriundos de Jamaica y Nueva Orleáns. Finalmente, la fiebre amarilla y el paludismo acabaron con la vida de miles de obreros e ingenieros. En 1882, un terremoto mató a varios trabajadores y destruyó muchas infraestructuras. Las obras no avanzaban tan rápidamente como lo esperaban y los obreros, que veían morir a sus compañeros, se desmoralizaban. En Francia, también la opinión pública y los accionistas empezaron a desconfiar. Después de la muerte de Bionne y de la salida de Dingler, que había perdido a toda su familia por la fiebre amarilla, Lesseps nombró a Philippe Bunau-Varilla para encabezar la obra. Después de una tormenta tropical de consecuencias trágicas (murieron 50 empleados y se dañaron muchas instalaciones de la compañía), el joven ingeniero en jefe le dijo al conde que había que abandonar la idea de un canal a nivel para hacer uno con esclusas. Lesseps convocó a varios ingenieros (entre los cuales el famoso Gustave Eiffel) para que diseñaran el proyecto, pero ya era demasiado tarde. Las acciones de la compañía bajaban sin parar y, después de un intento de financiación mediante una lotería fraudulenta, la bancarrota no se hizo esperar. Muchos inversionistas, entre los cuales muchos eran personas humildes, lo perdieron todo, y eso provocó una crisis económica en Francia. Ferdinand y Charles de Lesseps fueron juzgados por malversación. Se evidenciaron pruebas de sobornos a legisladores para que aceptaran la lotería. Francia había intentado influir en la historia del Istmo con nuevas armas, es decir, el dinero y la corrupción. Resultó en un fracaso que tuvo consecuencias dramáticas. No obstante, el proyecto iba a proseguir con otra potencia extranjera que iba a usar a su modo recursos financieros y estratégicos.

En 1889, la bancarrota de la compañía francesa arruinó a muchos galos, pero uno quiso recuperar su inversión: el último ingeniero en jefe, Philippe Bunau-Varilla. Este se relacionó con Theodore Roosevelt, elegido presidente de EE. UU. en 1901, que quería convertir a su país en una potencia de carácter global y tenía la idea de controlar ambos océanos. El senado estadounidense estaba a favor de un canal interoceánico que pasase por Nicaragua, pero el presidente se enteró de que la desaparecida compañía francesa quería vender por 40 millones de dólares (es decir, unos 1.000.000.000$ actuales), 12.000 hectáreas de terreno, el ferrocarril, hospitales, edificios de oficinas y viviendas para los empleados, así como una inmensa cantidad de maquinaria (excavadoras, grúas, locomotoras, vagones, etc.). Bunau-Varilla trató de sobornar a un miembro clave del Senado, líder en el apoyo del canal nicaragüense, pero no lo consiguió. A pocos días de la votación, se produjo una erupción explosiva devastadora en Martinica. Aquel día de 1902, el Monte Pelée acabó con la vida de unas 30.000 personas y el pánico a los volcanes se extendió por toda la región. El francés se aprovechó de aquel acontecimiento trágico para mandarle a cada senador una carta con un sello de Nicaragua, en el cual aparecía la imagen de un volcán. En esas misivas explicaba que no se podía construir un canal en un lugar lleno de volcanes. Así que, por muy poco margen, el senado norteamericano aprobó la compra de la obra en Panamá. Sin embargo, para poder operar en la zona, se necesitaba el apoyo de Bogotá. John Hay, que entonces era Secretario de Estado de Estados Unidos, inició el diálogo con el gobierno colombiano, que en aquel momento tenía que enfrentarse a la Guerra de los Mil Días. El conflicto entre conservadores y liberales era particularmente violento en el Istmo. Para Roosevelt, no se podía empezar la obra sin garantizar la seguridad de la zona, así que mandó tropas. Este desembarco sin haber solicitado previamente la aprobación del gobierno conservador fue considerado como una injerencia, y la situación se hizo muy tensa entre ambos países. Aun después de que EE. UU. retirase sus tropas, Colombia rechazaba cualquier negociación.

La Guerra de los Mil Días fue particularmente violenta en el Istmo de Panamá

El Istmo de Panamá seguía siendo una provincia muy aislada del resto de Colombia. En la extremidad oriental de la zona, el llamado Tapón del Darién es una selva tropical espesa y peligrosa que siempre ha impedido el paso a pie de Centroamérica a Sudamérica. En aquella época, la única forma de viajar del territorio istmeño a Bogotá era en barco hasta Cartagena, y luego en acémila hasta la capital. En el Istmo, muchos sufrían la pobreza, pasaban hambre, y carecían de medicamentos. El proyecto de canal era una oportunidad para que la región saliera de aquella situación. Después de la bancarrota de la compañía francesa, el tratado Herrán-Hay representaba una nueva esperanza. Esta se derrumbó cuando el senado colombiano se opuso a ese texto jurídico, que era muy ventajoso para la potencia extranjera que acababa de injerir en su territorio. Le otorgaba a Estados Unidos derechos soberanos durante 100 años sobre una franja de tierra de 6 millas a través del Istmo. Así que el tratado no fue aprobado por un amplio margen. En la remota provincia, no se podía aceptar otra decepción. El médico Manuel Amador Guerrero, que trabajaba en el hospital del ferrocarril, quiso otorgarle a la población istmeña un mejor acceso a la salud. Se unió con José Agustín Arango, un abogado de la misma compañía de origen estadounidense. Junto con otros líderes, organizaron a escondidas un movimiento revolucionario para independizar al Istmo de Panamá. Para que su movimiento triunfara, necesitaban contar con el apoyo de Washington, a cambio de una licencia para construir el canal interoceánico. En octubre de 1903, el Dr. Amador Guerrero fue a Estados Unidos, en donde se reunió con el único hombre que conocía Panamá y podía abrirle las puertas de la Casa Blanca: Philippe Bunau-Varilla. Se reunieron durante 15 días en la habitación 1162 del hotel Waldorf Astoria. En buena posición para negociar, el francés le impuso muchas cosas al panameño. Entre otras cosas, le exigió que, cuando se consiguiera la independencia, el propio Bunau-Varilla fuera nombrado representante plenipotenciario de Panamá. El ingeniero galo tenía los contactos en Washington y hablaba inglés, lo que muy pocos panameños podían hacer en aquel entonces. El médico no tuvo otra opción que aceptar y regresó al Istmo con el apoyo de la potencia norteamericana, pero también con una lista de condiciones, de las cuales muchas fueron rechazadas por los demás líderes. El 2 de noviembre, un acorazado estadounidense llegó frente a las costas de Colón al mismo tiempo que un buque militar colombiano que había venido a aplastar la rebelión. María Ossa de Amador, esposa de Manuel Amador Guerrero, imaginó una estrategia para secuestrar a los oficiales de las tropas colombianas. Los 500 hombres quedaban al mando del coronel Torres y desprotegidos entre los rebeldes y los marinos norteamericanos. Los líderes separatistas sobornaron al coronel con 8.000 dólares en oro. Torres aceptó la propuesta y la revolución venció sin que se derramara ni una gota de sangre. Después del sangriento conflicto entre liberales y conservadores, Arango y Amador Guerrero habían trabado alianzas con los líderes istmeños de ambos bandos. La bandera de Panamá muestra esta unión con los colores azul y rojo, junto al blanco de la paz. En los días siguientes, varios buques de guerra norteamericanos llegaron al Istmo para garantizar su independencia y su seguridad. Bunau-Varilla, que se preveía como ministro plenipotenciario, despreció las instrucciones del nuevo gobierno panameño y negoció con Hay, antes de que llegaran sus representantes, un tratado que no era ventajoso para la nueva república. Cedió una zona de 10 millas de ancho en la cual los EE. UU. iba a tener derechos soberanos, entre otras cosas. El ingeniero francés otorgó a perpetuidad estas ventajas en nombre del pueblo panameño. Enfurecida, la delegación exigió una modificación del contrato, pero Bunau-Varilla les mintió, pretendiendo que Roosevelt estaba dispuesto a abandonar a la joven república y a entablar negociaciones directamente con Colombia. Así que el gobierno provisional finalmente le entregó el tratado ratificado al cónsul de Estados Unidos y pudieron comenzar las obras.

La prioridad del proyecto norteamericano era impedir una nueva masacre. El excelente ingeniero John Frank Stevens encabezó la obra. Le dio su confianza al Dr. William Crawford Gorgas, que había entendido que el vector de la fiebre amarilla y de la malaria eran los mosquitos. Así que se emprendió una gran campaña de fumigación para matar a los insectos. Se pusieron mosquiteros en las casas, pavimento en las calles de las cuidades de Panamá y Colón, se canalizaron todas las aguas y se construyeron las primeras dos potabilizadoras. La eficacia de todas estas medidas fue inesperada. Las obras pudieron seguir un curso normal y terminaron en 1914. Debido a la Primera Guerra Mundial, se inauguró el canal más tarde, en 1920.

En definitiva, la construcción del canal y la independencia de la joven república fueron posibles por la intervención de potencias extranjeras que no dudaron en manipular, mentir y sobornar para que estos proyectos desembocaran en un resultado ventajoso para ellas. Aunque la población panameña no consiguió acceder a una debida retribución, los franceses y los norteamericanos les ofrecieron infraestructuras y condiciones sanitarias que permitieron mejorar un poco su situación.

En la historia del Istmo de Panamá la construcción del canal es un episodio clave.

III. Del final de las obras del canal a la II Guerra Mundial (1914-1941)

Sin embargo, con las condiciones del Tratado Hay-Bunau-Varilla, el Istmo de Panamá no pudo salir de la pobreza. Vamos a ver cómo, de inicios a mediados del siglo XX, la historia política del nuevo Estado soberano siguió siendo una lucha de intereses, entre negociaciones, injerencia, uso de la fuerza, corrupción y golpes de Estado.

La constitución de la joven República de Panamá le permitía a EE.UU. que interviniera militarmente en su territorio nacional. Este artículo fue aprobado después de debates entre conservadores y liberales para asegurar la seguridad nacional. En efecto, permitió impedir una tentativa de golpe de Estado a principios de siglo. Después de terminar las obras del canal en 1914 y de incidentes entre soldados norteamericanos y unos elementos de las fuerzas de seguridad panameñas, el gobierno estadounidense le pidió al presidente liberal Belisario Porras Barahona que desarmara a la policía. Porras protestó, pero Washington le obligó a que tomara esta medida humillante. En 1916 fue elegido el presidente Valdés, que murió en 1918. Su primer designado, el Dr. Ciro Luis Urriola Garrés, asumió el poder y pospuso varias veces las elecciones. Todos los políticos protestaron y las tropas norteamericanas lo depusieron. En 1921, el ejército costarricense invadió la República de Panamá por un desacuerdo territorial respecto a una zona fronteriza reivindicada por ambos países desde el siglo XIX. En la llamada Guerra del Coto, los panameños estaban convencidos de que pudieran contar con el apoyo de Estados Unidos, que se había comprometido a defender su integridad territorial. Sin embargo, no solo no los ayudaron, sino que les pidieron que se sometiesen a la decisión de la Corte Suprema de EE. UU., que le daba la razón a Costa Rica. El presidente Warren G. Harding aun mandó una armada de guerra a Panamá para que retiraran sus tropas de la zona disputada. Descontentos, los panameños quisieron renegociar los contratos del canal, con el diplomático Ricardo Joaquín Alfaro. Después de la elección del candidato liberal Rodolfo Chiari en 1924, los indios emberá se rebelaron, instigados por un ciudadano norteamericano. Luego de largas negociaciones, los indígenas depusieron las armas. En octubre de 1925, serios disturbios ocurrieron debido al aumento de las rentas. El gobierno panameño pidió la intervención militar de los Estados Unidos para restablecer la orden. El 28 de julio de 1926, Panamá firmó con ellos el Tratado Alfaro-Kellogg. Un nuevo grupo nacionalista llamado Acción Comunal protestó contra este convenio, considerando que les concedía la soberanía nacional a las fuerzas armadas de EE. UU. Por eso, el nuevo acuerdo nunca fue implementado. Al fin y al cabo, las prerrogativas militares de las cuales disponían los Estados Unidos en Panamá conforme a la constitución de la joven república les permitió varias veces garantizar el orden y la democracia en el Istmo, pero en otros momentos, usaron esos derechos de un modo que se puede considerar como una forma de injerencia.

Como vimos antes, la población istmeña se independizó y aprobó el proyecto de canal para salir de la pobreza. En 1928, el nuevo presidente Florencio Harmodio Arosemena (Partido Liberal Reformado) presentó un ambicioso plan de desarrollo, pero la depresión económica de los años 1930 le obligó al gobierno a cambiar casi todos sus proyectos. Acción Comunal hacía planes para derrocarlo. Esta agrupación estaba integrada por nacionalistas y profesionales descontentos con la dirección de la política nacional. Durante la Nochevieja de 1930 a 1931, Arnulfo Arias, miembro de la organización y yerno de un amigo íntimo del presidente, embriagó a los guardas presidenciales, tomó la comandancia y atacó la residencia del jefe del Estado. Acción Comunal tomó el control de la ciudad de Panamá y el embajador de EE. UU. le convenció a Arosemena a que renunciara. Este firmó su último decreto nombrando a Harmodio Arias Madrid (hermano de Arnulfo Arias) como ministro y las instituciones competentes designaron a Ricardo Joaquín Alfaro como presidente para que terminara el periodo. Ese acontecimiento marcó un giro en la historia política de Panamá, ya que la lucha nacionalista quería acabar con la injerencia norteamericana, controlar el canal y poner fin a la pobreza en el Istmo. Arias Madrid fue apoyado por el gobierno en las elecciones de 1932 y elegido presidente. Revisó los tratados con el presidente Franklin D. Roosevelt. Aquí viene lo que La Estrella de Panamá publica sobre el tratado Arias-Roosevelt:

“En el tratado la anualidad se incrementaba a 430,000 Balboas y también se implementaron medidas para controlar el contrabando de bienes de la Zona del canal, los cuales eran dañinos para la economía panameña. Respecto al tema de las tierras controladas por los Estado Unidos, el tratado limita[ba] la expropiación de tierras, pero no especificaba ninguna devolución. El tratado también comprometía a Panamá como un aliado militar de los Estados Unidos.”

El mandato de Harmodio Arias Madrid se extendió hasta 1936. Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, su hermano Arnulfo presidía la República de Panamá. Como nacionalista, admiraba los regímenes del Eje y se negó a ayudar a la Armada estadounidense cuando EE. UU. se comprometió en el conflicto. Ricardo Adolfo de la Guardia, un oficial de la policía, lideró un golpe de Estado instigado por la potencia occidental. En adelante, la policía iba a desempeñar un papel importante en la política nacional. ¿Se puede considerar esta intervención norteamericana como un caso de injerencia legítima desde un punto de vista geopolítico? Antes de definirla así, cabe cuestionar la legitimidad del gobierno de Arias, que había llegado a la presidencia por la fuerza, ya que sus militantes violentos le habían empujado a Alfaro a que renunciara. En octubre de 1941, Ricardo Adolfo de la Guardia accedió a las peticiones de EE. UU. y le permitió armar los navíos mercantes. Esto fue un ejemplo más de la influencia extranjera (particularmente estadounidense) en la historia política de Panamá, del principio a nuestros días.

Para concluir, las ventajas que diferentes textos legales le otorgaban a EE. UU. en la política interna de la República de Panamá le permitieron intervenir por la fuerza varias veces, a favor de los intereses del pueblo panameño en algunas ocasiones e injiriéndose en otros casos. Sea lo que fuere, la mayor resistencia que encontró la potencia norteamericana fue el partido nacionalista Acción Comunal, que se basaba en el descontento de una población que no salía de la pobreza por no aprovecharse de los ingresos generados por la explotación del canal. Por las negociaciones de varios políticos, la República de Panamá pudo defender sus intereses legítimos y acabar con un contrato que el propio John Hay había considerado desigual en su tiempo.

En Panamá hubo grandes manifestaciones en contra de un proyecto minero.

Al fin y al cabo, desde la era colonial, el Istmo de Panamá siempre has sido una tierra codiciada por sus riquezas y su posición estratégica. Por eso, los españoles tuvieron que luchar contra los piratas y los británicos, y los colombianos fueron echados de la zona por los norteamericanos después del fracaso del proyecto de canal francés. Luego de la independencia, los Estados Unidos no dudaron en injerirse y en corromper para llegar a sus fines, como lo habían hecho otras potencias en otros momentos de la historia. Como el mundo entero transita por la zona, el Istmo de Panamá es desde hace mucho tiempo un lugar abierto a la influencia extranjera, lo que forma parte de su identidad. Este hecho recurrente en muchas ocasiones se beneficia al pueblo panameño y, por lo tanto, no se puede considerar como injerencia. Esta existe en algunos casos, por razones estratégicas y por intereses económicos, así como la corrupción. Por cierto, ambos fenómenos están muy vinculados con la historia de América Latina.

Sin embargo, como en varias veces en el pasado, el pueblo panameño no acepta la forma que toman hoy en día estos conceptos recurrentes con el proyecto minero. En mayo tendrán lugar las elecciones presidenciales. ¿Votará el pueblo de forma soberana y libre o se puede temer que la injerencia de alguna potencia extranjera y la corrupción de pudientes actores, como unos carteles de narcotraficantes, influyan en los resultados?

Jean O’Creisren

Principales fuentes:


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Aquí viene la versión francesa: L’ingérence et la corruption dans l’histoire politique de l’isthme de Panama (1501-1941)


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Vous aimez lire les articles de « Délires de linguiste » ? 🙂 Quatre ans après avoir lancé ce blog, je publie Unis par le Camino. Ce roman original se développe autour du Chemin de Compostelle. Différents personnages évoluent au cœur de cette Espagne que j’aime tant. Ce voyage initiatique leur permet de soulever de grandes questions dans des dialogues constructifs, de se connecter à leur for intérieur et de se recentrer sur leurs aspiration les plus profondes. Vous retrouverez dans cet ouvrage ma passion pour les langues, mon goût de l’aventure et une bonne dose d’humour. 😉

Entre autres retours sur ce roman, un lecteur m’a dit que l’intrigue est bien construite, avec autant de suspense que vous êtes en droit de l’attendre. 😎

Cette idée de lecture vous intéresse ? Vous pouvez commander mon livre sur le site de l’éditeur.

Vous pouvez également vous le procurer dans la librairie de votre choix ou sur une plate-forme en ligne. Voici les références bibliographiques à fournir à votre libraire :

O’CREISREN, Jean. Unis par le Camino : une quête de sens sur le chemin de Compostelle. Saint-Ouen : Les Éditions du Net, 2023.

Bonne lecture et ultreïa ! 😉

Jean O’Creisren

« Welcome to hell » de Ska-P (paroles en français)

Vous aussi, vous êtes fan de Ska-P ? Voici ma traduction en français des paroles de « Welcome to hell » (¡¡Que corra la voz!! – 2002)

Welcome to hell

Les heures sont éternelles dans ce couloir sale ;
Je pense en détail à mon exécution.
Le temps me presse, why ne puis-je pas l’arrêter ?
Eh brother, welcome to hell!

Attaché sur une chaise, ils vont m’électrocuter.
J’ai été condamné à la peine capitale.
J’allègue mon innocence, ils ne veulent pas la voir.
Eh brother, welcome to hell!

L’heure est arrivée, mon frère chicano
Ton heure est arrivée, Afro-américain

On condamne des déments ou des mineurs
Sur la chaise de la mort ou dans la chambre à gaz.
Combien d’innocents ai-je vu périr ?
Eh brother, welcome to hell!

Je vis dans un pays où tu peux tout acheter ;
Être vivant ou mort dépend de ton capital.
Mon futur est déjà écrit, je ne peux pas me défendre.
Eh brother, welcome to hell!

L’heure est arrivée, mon frère chicano
Ton heure est arrivée, Afro-américain

DES CRIMES D’ÉTAT CONTRE L’HUMANITÉ CONFORMES À LA LOI EN VIGUEUR.
LES DROITS DE L’HOMME EXISTENT ; ÇA LEUR EST ÉGAL.

WELCOME HELL, CETTE AFFAIRE EST CLOSE !
WELCOME HELL, IL FAUT L’ASSASSINER !
WELCOME HELL, CETTE AFFAIRE EST CLOSE !
WELCOME HELL, IL FAUT L’ÉLIMINER !

WELCOME
WELCOME DEATH

Combien d’êtres humains devrez-vous assassiner
Pour vous rendre compte que c’est une atrocité ?
« Œil pour œil », ça ne peut rien résoudre.
Eh brother, welcome to hell!

Au fil des ans, on a réussi à démontrer
Que je n’étais pas coupable. Why? On ne peut pas revenir en arrière.
Mon corps est pourri. Why? Je ne peux plus renaître.
Eh brother, welcome, welcome…

L’heure est arrivée, mon frère chicano
Ton heure est arrivée, Afro-américain

DES CRIMES D’ÉTAT CONTRE L’HUMANITÉ CONFORMES À LA LOI EN VIGUEUR.
LES DROITS DE L’HOMME EXISTENT ; ÇA LEUR EST ÉGAL.

WELCOME HELL, CETTE AFFAIRE EST CLOSE !
WELCOME HELL, IL FAUT L’ASSASSINER !
WELCOME HELL, CETTE AFFAIRE EST CLOSE !
WELCOME HELL, IL FAUT L’ÉLIMINER !

WELCOME
WELCOME DEATH

Source : https://www.letras.com/skap/421978/

Traduction de l’espagnol vers le français par Maya Ferré

Révision et relecture de la traduction de cette chanson de Ska-P contre la peine de mort par Jean O’Creisren


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Ecología: ¿A qué se parecería un «Nuevo Trato Verde» para una economía mundial pospandémica?

La pandemia de coronavirus ha causado el mayor choque de la economía mundial registrado en la época contemporánea. El trabajo de reconstrucción que se deberá llevar a cabo tras este desastre tendrá proporciones épicas. Ahora bien, esta obra masiva llega en un momento en el cual los analistas, economistas y activistas en todo el planeta ya instaban a que se cambiara fundamentalmente la configuración de nuestras economías para hacer frente a la crisis climática mundial.

Foto de MIXU en Pexels.com

Está casi universalmente aceptado que debemos descarbonizar nuestras economías y acabar con nuestro uso de combustibles fósiles este siglo para impedir un calentamiento global galopante y catastrófico. Eso era el convenio al cual llegaron los dirigentes que representaban a casi todos los Estados naciones del mundo en el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático en 2015.

¿A qué se parecería realmente un Nuevo Trato Verde para la economía mundial pospandémica?

Como en los años 1930, en los cuales el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt implementó el New Deal para salir de la crisis, un Nuevo Trato Verde produciría un beneficio social de mayor interés, es decir, una cierta creación de empleo. El desempleo ha surgido en todo el mundo durante la crisis. La Organización Internacional de Trabajo (OIT) considera que, en 2020, el 8,8% de las horas de trabajo se perdieron respecto a 2019, lo que equivale a 255 millones de empleos de tiempo completo. Y, afortunadamente, la producción de energía renovable (por lo menos de momento) crea más trabajo que la de combustibles fósiles. Esto sugiere que esta transición debería estimular el empleo de forma global. Un programa masivo de aislamiento para millones de edificios y de retroadaptación para miles de millones de viviendas con sistemas de calefacción con emisiones de carbono bajas o nulas (como bombas de calor de fuente de aire o calderas eléctricas) también serían una fuente de nuevos empleos e ingresos para los trabajadores.

Un Nuevo Trato Verde necesitaría que los Estados desechasen todos los subsidios que todavía se otorgan a firmas y hogares para que compren combustibles fósiles. También haría falta un incremento de las tasas sobre las actividades que emiten mucho carbono, como los viajes en avión o la conducción de coches de gasolina o diésel. Sin embargo, tales políticas provocarán una fuerte resistencia por parte de varios grupos de presión. Para contrarrestar este esfuerzo de lobbying y ganar la batalla de la opinión pública, los Estados tendrán que adoptar medidas decisivas y rápidas para sostener la renta de los hogares a lo largo de la transición, redistribuyendo los ingresos de los impuestos sobre el carbono a los consumidores menos acomodados, que quedan afectados por el incremento del coste de la vida.

Fuente: fragmentos de “What would a ‘Green New Deal’ for a post-pandemic world economy look like?”,

The Independent, 10 de febrero de 2021, un texto escrito por Ben Chu y traducido en este blog por Jean O’Creisren.

Para leer una traducción del artículo en francés, haz clic aquí.


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