Los pueblos originarios en el Estrecho de Magallanes, la Tierra del Fuego y la Patagonia Austral

Los indígenas llegaron a la zona hacia el final de la última glaciación, cuando la isla de Tierra del Fuego todavía se comunicaba con el continente. Unos siguieron siendo cazadores-recolectores, mientras que otros se especializaron en lo relacionado con el mar (pesca, recogida de mariscos, navegación en canoa y caza de lobos marinos, entre otras cosas). Esos distintos grupos interactuaron mucho entre ellos. Cuando hubo encuentros entre europeos e indígenas en la zona, cada rincón de la Isla Grande ya había sido ocupado. Esos amerindios fabricaban herramientas con huesos de mamíferos marinos, espacialmente ballenas. Por ejemplo, se encontraron arpones de esta materia.

Los antropólogos europeos consideraron como muy primitivos a esos pueblos que, sin embargo, habían vivido durante miles de años en un ambiente tan hostil. Darwin los consideró como los humanos más primitivos que habitaban en el mundo en su época. Aquello justificó las matanzas decimonónicas que unos historiadores consideran como genocidios.

Los antecesores de los yaganes y otros pueblos originarios fueguinos encontraron a los exploradores del siglo XVI. Hay toda una historia de los encuentros en aquella época que no conocemos. En cambio, hay registros decimonónicos, en particular sobre los cazadores de lobos marinos (ya desde el siglo XVIII). Unos indios kawésqars fueron expuestos en zoológicos humanos durante algunas exposiciones universales. Todavía en el siglo XIX, las misiones salesianas quisieron “civilizar” a los indios y la mayoría murieron. Los que sobrevivieron fueron mandados a Punta Arenas, casi esclavizados.

Hasta hoy el colonialismo inglés ha tenido influencia en aquella zona (por ejemplo, con las Islas Malvinas). Los pueblos originarios también resistieron a los británicos.

Las fotografías de indios con pieles son manipuladas. Así era como los etnólogos europeos querían verlos y presentarlos. Claro que esos pueblos no tenían un nivel de desarrollo material comparable con los incas, por ejemplo, pero tenían sus propias riquezas.

Fuente: https://youtu.be/4JWanxNi5kY?si=Hm6wR6L-h8vNN1Y5

Fuente del mapa: https://forums.civfanatics.com/threads/civ-maps-kerfuffles-coffee-and-cartography.535410/page-4

Los yaganes

Ellos comían muchos pájaros, mariscos y lobos marinos. Tenían canoas hechas con corteza de árbol[1] y pescaban con redes. Eran un pueblo nómada y construían chozas cuando se asentaban temporalmente en algún lugar. Estas se parecían a los tipis de los pueblos originarios de Norteamérica. Tenían la misma forma cónica y se construían con ramas y pieles.

Los ancianos hacían fogatas, para, al reunirse alrededor de ellas, enseñarles a los niños a ser respetuosos y a trabajar. Todos bailaban y cantaban, con pintura en la cara. Toda la gente mayor hacía pasar ritos de paso a los adolescentes. La ceremonia de iniciación la hacían cuando los niños tenían 13 años. Todo estaba relacionado con el miedo, los espíritus, y los ancianos tenían máscaras. Separaban a los adolescentes de su familia. Había una rutina de pasar hambre, de esfuerzo, y si pasabas esas pruebas eras adulto.

Para sepultar a sus muertos, no tenían palas ni herramientas apropiados para excavar en la tierra, así que colocaban al cadáver en cualquier lugar y le ponían piedras encima.

De niña, Cristina Calderón (la última locutora nativa de la lengua yagán, que murió hace unos años), viajaba por todo el “canal”[2] y cazaba nutrias.

En cuanto a la lengua de los yaganes, hoy más o menos extinta, tenía dos tipos de pretérito, dependiendo de si lo que se cuenta lo vio el propio hablante o se lo contaron. Aquí vienen algunas palabras:

Viento: húša

Bote: ánan

Mar: híxa (la X se pronuncia como una J)

Abuelo: ušúan

Abuela: kulúana

Blanco: ¿qakuá? ¿yakuá?

Negro: limpiá

Rojo: lušá

Verde: arlušá

Fuentes: https://www.youtube.com/watch?v=EBoEh9Xv8nM; https://www.youtube.com/watch?v=h6PyWm3yK0c.

Los tehuelches

Habitaron casi toda la Patagonia. Incluso unos grupos selk’nam casi eran tehuelches. En aquella zona, las temperaturas podían bajar por muy debajo de cero, así que ese pueblo tuvo que adaptarse biológica y culturalmente.

Aparentemente, los antepasados de los tehuelches se separaron en dos grupos:

  • Los tehuelches del sur, que se establecieron cerca del Estrecho
  • Los tehuelches del norte, que se asentaron en la Pampa.

Son los descendientes de los cazadores-recolectores que habitaron la Patagonia durante los últimos 12.000 años (por lo menos). Existen pinturas rupestres en la Patagonia de 11.000 A. C., en la Estancia La María (Provincia de Santa Cruz).

“Tehuelche” es el nombre que les dieron los mapuches.

La vida de los tehuelches estaba centrada en la caza del guanaco (un camélido de la fauna local, de la misma familia que la llama, la alpaca y la vicuña), del cual obtenían alimento y abrigo. Incluso domesticaron algunos, que caminaban con ellos en sus campamentos. Además de la caza, recolectaban vegetales; eran muy diestros en reconocerlos y en prepararlos de diferentes maneras. Su dieta era muy carnea. Cazaban en grupos, aparentemente no tanto con arcos y flechas, sino con una “bola”.

Algunos animales y lugares eran considerados sagrados. Ese pueblo creía en los espíritus buenos y malos. Existía un dios único que mandaba sobre hombres y animales. Esto fue el que les enseñó el secreto del fuego y de las armas. Respetaban mucho la vida después de la muerte. Al morir uno de ellos, sacrificaban sus mejores animales y sus mascotas, para que el difunto no estuviera a solas en el más allá.

Cuando un anciano ya no podía caminar y cazar era despedido por sus familiares y abandonado por el camino.

Eran individuos de gran complexión. Eran altos, algo anchos de hombro, con una estatura respetable.

La lengua tehuelche es compleja a nivel fonológico. Es tonal, como el chino. Hace ocho años solo quedaba una locutora nativa, pero unas personas más jóvenes de procedencia tehuelche estudiaban ese idioma y enseñaban lo que sabían al respecto. Aquí vienen unas palabras:

Uno: chuche

Dos: kauke

Tres: ash

Cuatro: agge

Cinco: atem

Azúcar: ayohongo

Negro: pol enk

Verde: ¿tenk? ¿verdetenk?

Rojo: qapenk

Blanco: orrenk

Amarillo: vaitenk

Azul: qaitenk

¿Beige? ¿Marrón?: mortenk

Fuentes: Guardianes de la lengua: Tehuelche (capítulo completo) – Canal Encuentro; https://youtu.be/Y2oX0aYip1U.

Los “selk’nam” u “onas”

Este pueblo era nómada. Eran los únicos cazadores-recolectores de América que vivían en una isla. Otras características eran su pequeño tamaño y su gran movilidad. Usaban la arquería con una complejidad técnica muy particular. Por ejemplo, sus flechas estaban concebidas para ser muy aerodinámicas. Tenían que ser muy inteligentes para conservarse, con su modo de vida, en la Tierra del Fuego, siendo pocos. Cazaban guanacos con arcos y flechas, pero también con bolas. Esta actividad solo la practicaban los hombres, aunque ambos géneros participaban en la pesca y en la caza de otras especies.

Su única ropa era de pieles de animales, sobre todo de guanaco. Sin embargo, preferían las pieles de zorras para sus capas y también usaban pieles de roedores, nutrias, pájaros y lobos marinos. Eran maestros en el arte de cantar y de pintarse el cuerpo.

Casi desaparecieron en el siglo XIX. Los pastores chilenos y argentinos colonizaron la región. Al final de aquel siglo, también se descubrió oro en la isla, por lo cual llegaron mineros, generando conflictos con los indígenas. Los selk’nam no entendían el concepto de propiedad privada. Por lo tanto, cuando se instalaron las granjas, cazaron las ovejas para comerlas. Considerándolos como ladrones, los colonos no dudaron en matarlos, con proporciones que casi provocaron su extinción. Unos historiadores consideran que fue un genocidio.

La lengua ona está casi extinta. Solo un joven, llamado Keyuk, que la aprendió de una anciana antes de que se muriera, la habla correctamente y la enseña a unas pocas personas mestizas de ascendencia selk’nam para que sobreviva. Aparentemente, el sistema fonológico consta de tres vocales y veintitrés consonantes. Aquí vienen unos números:

1: sóos

2: sóoke

3: sawken

4: konè sóokèy

5: kessmarey

Shionitse significa “nube negra”. En su cosmología, los onas consideran que es un brazo en el cielo iluminado, que existe desde la época en la cual se creó la luz y la oscuridad se quedó relegada.

Fuentes: https://youtu.be/hIcK3glbhkU?si=ZGd8znZqULmTJCvf; https://youtu.be/ySZlYSCSLt4.

Los kawésqars

El pueblo kawésqar vivía bien con el medio natural y sacaba de su abundancia todo lo que necesitaba para sobrevivir. Las canoas las hacían esculpiendo el interior del tronco de una conífera. Eran nómadas; cambiaban de lugar para abastecerse en alimentación. Había restricciones en cuanto a la caza. También comían mariscos. Cazaban y pescaban nutrias, erizos, mauchos, locos, lapas, etc. Los moluscos los hacían cocer con su concha directamente en el hogar. En unas islas, recolectaban bayas. Por fin, cazaban lobos marinos cuando había oportunidades, especialmente por la grasa.

Construían chozas con ramas y hojas. En kawésqar, at se traduce por “vivienda” o “campamento”. El fuego lo mantenían encendido de forma permanente, porque el frío era muy intenso. Cuando se varaba (s’échouait) una ballena[3], los indígenas construían carpas para invocar a los espíritus y se pintaban la cara para esas ceremonias. La pintura se hacía con bayas cocidas. Se pedía permiso, de una carpa a otra, a los espíritus para ir a recoger mariscos.

Cuando se acampaba en un lugar, también existía un momento de esparcimiento, que era de contar cuentos. Estos solamente se contaban por la noche, cuando había penumbra y niños. Los ruidos externos también se metían en el cuento y provocaban efectos alucinantes en el que escuchaba la historia.

En el siglo XX, murieron muchos kawésqars por las enfermedades traídas por los chilenos de origen europeo. Entre los descendientes de los sobrevivientes (que moran sobre todo en la ciudad chilena de Puerto Edén), todavía cuentan cuentos sobre animales de la fauna local, como los martines pescadores y los carpinteros. Aparentemente, la lengua kawésqar no está extinta.

Fuentes: https://www.youtube.com/watch?v=XP9JlwiT9K0; https://www.youtube.com/watch?v=osYc8Wmz2gM.

Para saber más sobre los encuentros entre los navegantes del siglo XVI y los autóctonos, puedes leer esta fuente (es bastante sintética):

González Díaz, S. y Urbina, S. (2023). Presencias invisibles. Entendiendo ciudad Rey Don Felipe en clave étnica. Autoctonía Revista: Ciencias Sociales e Historia. Universidad Bernardo O’Higgins, Centro de Estudios Históricos. https://www.redalyc.org/journal/7370/737077437009/html/ [consultado el miércoles, 3 de diciembre de 2025]


[1] Eso lo dice Cristina Calderón, cuya lengua materna no es el español. Como es difícil imaginar una embarcación sólida e impermeable fabricada así, yo supongo que se esculpían más bien dentro del tronco de un árbol, como hacían los kawésqares.

[2] No sé si te trata del Estrecho de Magallanes o del Canal Beagle.

[3] Eso era frecuente en el estrecho porque los cetáceos se dejaban engañar por ascenso y descenso de las mareas e iban a lugares que luego el mar descubría.


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