Entre la Exposición Universal de 1888 y la Exposición Internacional de 1929, Barcelona conoce un desarrollo económico y cultural importante. La Ciudad Condal se convierte en un centro social y político de mayor importancia. La ciudad, cuyo dinamismo se fundamenta, desde finales del siglo XIX, en varias décadas de Revolución Industrial, desafía la capitalidad de Madrid al imponerse como un polo de atracción regional, estatal e internacional, símbolo de una élite catalana pudiente, de una clase popular, de origen variado, cada vez más comprometida, y de un movimiento cultural que cultiva su «hecho diferencial».
Estas transformaciones se concretan en la evolución del espacio público. Barcelona se extiende con la realización del plan urbano de Ildefons Cerdà (el Eixample) y la ciudad adquiere, a lo largo de este periodo, una singularidad arquitectónica, marcada por el «modernismo» catalán, un movimiento clave de la Exposición Universal de 1888, al cual sucederá el «novocentismo», una vuelta a cierto clasicismo mediterráneo que se expresará en el marco de la Exposición Internacional de 1929. De estos cambios urbanísticos, que introducen nuevas problemáticas socioculturales, nacen numerosos debates sobre la apropiación de ese espacio público, durante un período marcado por un repunte del proceso de construcción nacional catalana, de una conciencia obrera fuerte mediante los movimientos sociales (la Semana Trágica, entre otras cosas) y de una efervescencia cultural bohemia, motriz de las vanguardias.
Esta construcción de una capital española alternativa finalmente se cristaliza en un periodo de atracción económica, cuya representación y cuyo catalizador son las Exposiciones. Como ciudad del comercio, de las maravillas y de los ocios, Barcelona es el crisol de un turismo de negocios y cultural en aumento constante, que convierte a la ciudad condal en una ciudad-mundo. Desde finales del siglo XIX hasta que se cumpla el primer tercio del XX, Barcelona va adquiriendo una imagen singular en España y en el resto de Europa, que la literatura, las artes y los medios de comunicación locales y externos contribuyen a moldear. Entre estas diversas representaciones de la ciudad, proponemos trabajar precisamente en los imaginarios cinematográficos.
Solo unos meses después de la primera proyección pública inaugural del cinematógrafo (el 28 de diciembre de 1895 en París), Alexandre Promio, enviado por la casa Lumière, elige el puerto de Barcelona para realizar allí la primera toma de vista de la capital catalana. Muy rápidamente, otros operadores extranjeros y locales seguirán sus pasos. Estas miradas cinematofrágicas dirigidas sobre la capital catalana participan en la elaboración de imaginarios urbanos que el cine producirá a lo largo de sus primeras tres décadas de existencia. Aunque las filmaciones captan la ciudad, así como sus transformaciones arquitectónicas y urbanísticas, pero también políticas, sociales y culturales, estas representaciones también son moldeadas por la puesta en escena (encuadres, ángulo de toma de las imágenes, montaje, etc.).
Por lo tanto, estos imaginarios urbanísticos también son el fruto de las distintas formas fílmicas que aparecen entre 1896 y 1929. Vistas animadas, actualidades, películas y telenovelas de ficción, películas promocionales, películas industriales, cine doméstico, primeras obras sonorizadas, van apareciendo a medida que llegan los progresos técnicos y evoluciona el lenguaje cinematográfico, y alcanzan públicos variados, desde las atracciones populares heredadas de las artes del espectáculo hasta la intimidad familiar y burguesa de la práctica amateur. El cine de aquel periodo nos llegó de forma incompleta. Algunos filmes pudieron ser conservados y restaurados. De numerosos otros, solo quedan unos fragmentos. Muchos desaparecieron y solo subsisten mediante testimonios o huellas indirectas.
Además de leer la bibliografía histórica dedicada a la capital catalana [véase fuente del texto de origen], los candidatos [de las oposiciones de la agregación externa de Filología Hispánica] son invitados a estudiar mediante un corpus de filmes de no ficción, la transformación de la ciudad y de sus espacios públicos, que testimonia sobre los retos urbanísticos, sociales, culturales y políticos propios de la Barcelona de aquel período.
Fuente: Oposiciones externas de la agregación de la enseñanza secundaria – Sección idiomas extranjeros: español – Programa de la sesión de 2026 © www.devenirenseignant.gouv.fr
Más contenido en español:
Ecología: ¿A qué se parecería un «Nuevo Trato Verde» para una economía mundial pospandémica?
Un encuentro estupendo en el Camino de Santiago
Mi cuerpo bajo la mirada de Dios
La injerencia y la corrupción en la Ha política del Istmo de Panamá
El interés geoestratégico del estrecho de Magallanes en los siglos XVI y XVII
Los pueblos originarios en el Estrecho de Magallanes, la Tierra del Fuego y la Patagonia Austral
